Para un buen descanso esencial serán el colchón y, también, la almohada. La diferencia entre un sueño reparador y uno entrecortado y no suficiente puede estar en el colchón o en la almohada que tengamos. En este post de Vitadelia, compartimos con ustedes algunos consejos para optar por una almohada adecuada para el buen descanso.
Hoy en día, se puede encontrar en el mercado distintos tipos de almohadas, de diferentes materiales. ¿Cuál es el mejor de ellos? Veamos características de las principales.
Almohadas de espuma de goma
Tienen mayor densidad que otras y ofrecen un soporte mucho mejor para la cabeza. Además, como ventaja suelen durar mucho más.
Almohadas de poliéster
Este material quizá no es el más conveniente a la hora de comprar que ya que con el tiempo y los lavados pierden firmeza y volumen, por lo que terminarán siendo mucho más bajas que al inicio y tu cabeza y cuello lo sentirán.
Almohadas de espuma de látex o gel
Últimamente se han puesto de moda y ya se pueden encontrar en cualquier sitio. Son muy firmes y entre sus ventajas destaca, sobre todo, que nos protegen del moho y de los ácaros. Son ideales para mantener en equilibrio el eje cuello-espalda.
Almohadas de lana y algodón
Su principal beneficio consiste en que no producen alergias. Si sueles padecer asma o tienes alergia a los ácaros, son una de las opciones más recomendadas. Eso sí, suelen ser bastante duras.
Almohadas de plumas
Es uno de los rellenos más conocidos y de los que más se utilizan, sin embargo, pueden ocasionar alergia. Para los que no tengan este tipo de problemas, ofrecen firmeza, sujeción cervical y comodidad. En contra tienen el hecho de que suelen ocasionar bastantes alergias.
Via vitadelia.com
Descubra la mejor posición para dormir
martes, 7 de abril de 2015
¿Da vueltas toda la noche para encontrar la posición perfecta para dormir?
Los expertos afirman que no hay una forma correcta de dormir. Pero para las personas con ciertos tipos de dolores y problemas médicos, hay posiciones que pueden ayudar a evitar que los problemas empeoren e incluso podrían aliviarlos. En algunos casos, dormir en la misma posición noche tras noche podría causar dolores, por ejemplo de espalda o cuello.
"Es importante que la gente se tome el tiempo para pensar en cómo se colocan cuando duermen", afirmó Peggy Brill, una fisioterapeuta ortopédica de Manhattan. "Es importante descansar para que el sistema muscular esquelético se recupere" del estrés de cada día, indicó. "Las proteínas vuelven a los músculos, hay un rejuvenecimiento del cuerpo, así que es bueno estar en una posición anatómica saludable al dormir".
La posición más común para dormir es de costado: 57% de las personas al menos comienzan la noche en esa posición, según una encuesta realizada en todo Estados Unidos entre más de 2.000 personas, realizada por el fabricante de colchones Tempur-Pedic TPX -2.31% North America. La segunda posición más común es dormir de espalda —17% de la gente elige esta posición— y la tercera, boca abajo, con 11%. La mayoría del resto de los encuestados afirmaron que su posición cuando se acuestan varía cada noche.
Moverse durante la noche es común. Estudios de personas que fueron filmadas mientras dormían descubrieron que los adultos pueden cambiar de posición entre tres y 36 veces por noche, y la persona promedio varía su postura unas 10 veces. La tendencia a cambiar de lugar durante el sueño disminuye con la edad.
Cada postura tiene beneficios y desventajas, aunque dormir boca abajo en general no se aconseja porque puede afectar la espalda. Dormir boca arriba, por ejemplo, podría ser bueno para la zona de la cintura pero puede exacerbar problemas digestivos y respiratorios, así como los ronquidos.
"Hay que asegurarse de que las articulaciones no se vean excesivamente comprimidas o que los músculos no queden en una posición anormalmente acortada o estirada", recomendó Mary Ann Wilmarth, jefa de fisioterapia de los Servicios de Salud de la Universidad de Harvard.
Wilmarth afirmó que dormir siempre en la misma posición puede causar problemas. Comprimir constantemente el cuerpo sobre un costado o estirar otro lado a lo largo del tiempo puede crear un desequilibrio y causar dolores en esa zona o agravar un problema existente.
En general, para los problemas más graves, los expertos afirman que se debe elegir un colchón que no sea ni muy blando ni muy firme. Algo que se adapte al cuerpo sin crear puntos de presión es lo mejor. Y rodearse de varias almohadas suele ayudar. Ponerse cómodo cuando uno duerme es importante porque la falta de sueño puede causar una inflamación en las articulaciones y reduce la tolerancia al dolor, sostienen los expertos.
Los siguientes son algunos problemas comunes que pueden mejorar con posiciones específicas para dormir.
Apnea obstructiva del sueño/ronquidos. No duerma boca arriba, señalan los especialistas. Este trastorno del sueño potencialmente peligroso causa interrupciones de la respiración producidas por un bloqueo o estrechamiento de las vías aéreas, que a menudo es consecuencia de un colapso de la lengua o tejido en la garganta. Suele venir acompañado de ronquidos. Cerca de 10% de los pacientes con apnea de sueño pueden ser curados al cambiar su posición para dormir, afirmó Eric Olson, co-director del Centro para Medicina del Sueño de la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota. Mientras hay muchos productos para el sueño diseñados para evitar que la gente duerma boca abajo, Olson y otros expertos recomiendan coser una pelota de tenis a la parte trasera del pijama para evitar darse vuelta sobre la espalda. Y para la gente que quiere dormir boca arriba, sugiere elevar la cabeza al menos 30 grados o usar una almohada con elevación.
Reflujo ácido. Dormir de costado alivia este problema, habitualmente conocido como acidez estomacal. Dormir boca arriba puede causar problemas porque la cabeza no está elevada en relación al estómago así que los contenidos gástricos pueden burbujear hasta el esófago o por la garganta. Otra solución es levantar la cabeza con almohadas o levantar la cabecera de la cama entre cinco a 10 centímetros al colocar bloques o libros grandes debajo de las patas delanteras, indican los expertos. Algunos estudios sugieren que dormir hacia el costado izquierdo es mejor que el derecho para aliviar el reflujo, pero los expertos apuntan que la evidencia no es concluyente.
Dolores de espalda. La regla de oro para muchos problemas de espalda es que dormir boca arriba es lo más cómodo. Mantenga una posición neutral, con la columna vertebral alineada como si estuviera parado derecho. Evite doblarse hacia adelante, por ejemplo, al hundirse en un colchón que es demasiado blando, o doblarse hacia atrás, afirmó Nick Shamie, profesor asociado de cirugías ortopédica en la Universidad de California en Los Ángeles y vocero de la Academia Estadounidense de Cirujanos Ortopédicos.
Para personas que sufren de estenosis lumbar espinal, por la cual los nervios están pinzados en la parte inferior de la espalda, acostarse en cualquier posición puede crear un dolor significativo excepto, quizás, cuando se doblan las rodillas.
"Cuando estas personas están durmiendo, ya sea boca arriba o de costado, les gusta doblar las rodillas porque eso eleva sus piernas y abre la parte posterior de su columna vertebral", afirmó Shamie. Los pacientes con estenosis lumbar espinal suelen poner una almohada debajo de sus rodillas cuando duermen boca arriba o entre las piernas si duermen de costado. Adoptar una posición fetal al dormir también ayuda a aliviar el dolor para muchos pacientes, sostuvo.
Dolor de hombro. Evite dormir sobre el costado del hombro adolorido. Duerma boca arriba con una pequeña almohada debajo del hombro con problemas. O, si duerme del otro lado, abrace una almohada.
Además, si el cuello no tiene el soporte adecuado, podría comprimir los nervios que van del cuello al brazo, indicó Wilmarth, de Harvard. "En esos casos aparece el adormecimiento o el cosquilleo, a menudo por la compresión de un nervio por la postura al dormir", dijo.
Dolor de cuello. Evite dormir boca abajo, aconsejan los expertos a personas con este problema. Doblar el cuello hacia el costado comprime las articulaciones. "Duerma de costado o boca arriba", sostuvo Brill.
También use una almohada del grosor del espacio entre su cuello y hombro, y colóquela por encima de los hombros para que no se arqueen, dijo. "Conviene una almohada blanda o algo parecido que se pueda acomodar en el hueco de su cuello y darle apoyo a la cabeza", indicó Brill.
Joseph Feinberg, director de fisiatría, o medicina de rehabilitación, en el Hospital de Cirugía Especial en Manhattan, sugiere usar algo para apoyar el cuello.
Esto ayudó a Loli Wu, de 45 años, banquero de inversión en Manhattan, que afirmó que solía despertarse con horribles calambres en el cuello. Feinberg le diagnosticó un disco cervical herniado, resultado de años de postura imperfecta.
Además de fisioterapia, Feinberg le sugirió a Wu que usara una toalla enrollada. "Desde que comencé a hacer eso no tuve más calambres de cuello", afirmó Wu. "Ahora lo hago de forma religiosa".
Via lat.wsj.com
Los expertos afirman que no hay una forma correcta de dormir. Pero para las personas con ciertos tipos de dolores y problemas médicos, hay posiciones que pueden ayudar a evitar que los problemas empeoren e incluso podrían aliviarlos. En algunos casos, dormir en la misma posición noche tras noche podría causar dolores, por ejemplo de espalda o cuello.
"Es importante que la gente se tome el tiempo para pensar en cómo se colocan cuando duermen", afirmó Peggy Brill, una fisioterapeuta ortopédica de Manhattan. "Es importante descansar para que el sistema muscular esquelético se recupere" del estrés de cada día, indicó. "Las proteínas vuelven a los músculos, hay un rejuvenecimiento del cuerpo, así que es bueno estar en una posición anatómica saludable al dormir".
La posición más común para dormir es de costado: 57% de las personas al menos comienzan la noche en esa posición, según una encuesta realizada en todo Estados Unidos entre más de 2.000 personas, realizada por el fabricante de colchones Tempur-Pedic TPX -2.31% North America. La segunda posición más común es dormir de espalda —17% de la gente elige esta posición— y la tercera, boca abajo, con 11%. La mayoría del resto de los encuestados afirmaron que su posición cuando se acuestan varía cada noche.
Moverse durante la noche es común. Estudios de personas que fueron filmadas mientras dormían descubrieron que los adultos pueden cambiar de posición entre tres y 36 veces por noche, y la persona promedio varía su postura unas 10 veces. La tendencia a cambiar de lugar durante el sueño disminuye con la edad.
Cada postura tiene beneficios y desventajas, aunque dormir boca abajo en general no se aconseja porque puede afectar la espalda. Dormir boca arriba, por ejemplo, podría ser bueno para la zona de la cintura pero puede exacerbar problemas digestivos y respiratorios, así como los ronquidos.
"Hay que asegurarse de que las articulaciones no se vean excesivamente comprimidas o que los músculos no queden en una posición anormalmente acortada o estirada", recomendó Mary Ann Wilmarth, jefa de fisioterapia de los Servicios de Salud de la Universidad de Harvard.
Wilmarth afirmó que dormir siempre en la misma posición puede causar problemas. Comprimir constantemente el cuerpo sobre un costado o estirar otro lado a lo largo del tiempo puede crear un desequilibrio y causar dolores en esa zona o agravar un problema existente.
En general, para los problemas más graves, los expertos afirman que se debe elegir un colchón que no sea ni muy blando ni muy firme. Algo que se adapte al cuerpo sin crear puntos de presión es lo mejor. Y rodearse de varias almohadas suele ayudar. Ponerse cómodo cuando uno duerme es importante porque la falta de sueño puede causar una inflamación en las articulaciones y reduce la tolerancia al dolor, sostienen los expertos.
Los siguientes son algunos problemas comunes que pueden mejorar con posiciones específicas para dormir.
Apnea obstructiva del sueño/ronquidos. No duerma boca arriba, señalan los especialistas. Este trastorno del sueño potencialmente peligroso causa interrupciones de la respiración producidas por un bloqueo o estrechamiento de las vías aéreas, que a menudo es consecuencia de un colapso de la lengua o tejido en la garganta. Suele venir acompañado de ronquidos. Cerca de 10% de los pacientes con apnea de sueño pueden ser curados al cambiar su posición para dormir, afirmó Eric Olson, co-director del Centro para Medicina del Sueño de la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota. Mientras hay muchos productos para el sueño diseñados para evitar que la gente duerma boca abajo, Olson y otros expertos recomiendan coser una pelota de tenis a la parte trasera del pijama para evitar darse vuelta sobre la espalda. Y para la gente que quiere dormir boca arriba, sugiere elevar la cabeza al menos 30 grados o usar una almohada con elevación.
Reflujo ácido. Dormir de costado alivia este problema, habitualmente conocido como acidez estomacal. Dormir boca arriba puede causar problemas porque la cabeza no está elevada en relación al estómago así que los contenidos gástricos pueden burbujear hasta el esófago o por la garganta. Otra solución es levantar la cabeza con almohadas o levantar la cabecera de la cama entre cinco a 10 centímetros al colocar bloques o libros grandes debajo de las patas delanteras, indican los expertos. Algunos estudios sugieren que dormir hacia el costado izquierdo es mejor que el derecho para aliviar el reflujo, pero los expertos apuntan que la evidencia no es concluyente.
Dolores de espalda. La regla de oro para muchos problemas de espalda es que dormir boca arriba es lo más cómodo. Mantenga una posición neutral, con la columna vertebral alineada como si estuviera parado derecho. Evite doblarse hacia adelante, por ejemplo, al hundirse en un colchón que es demasiado blando, o doblarse hacia atrás, afirmó Nick Shamie, profesor asociado de cirugías ortopédica en la Universidad de California en Los Ángeles y vocero de la Academia Estadounidense de Cirujanos Ortopédicos.
Para personas que sufren de estenosis lumbar espinal, por la cual los nervios están pinzados en la parte inferior de la espalda, acostarse en cualquier posición puede crear un dolor significativo excepto, quizás, cuando se doblan las rodillas.
"Cuando estas personas están durmiendo, ya sea boca arriba o de costado, les gusta doblar las rodillas porque eso eleva sus piernas y abre la parte posterior de su columna vertebral", afirmó Shamie. Los pacientes con estenosis lumbar espinal suelen poner una almohada debajo de sus rodillas cuando duermen boca arriba o entre las piernas si duermen de costado. Adoptar una posición fetal al dormir también ayuda a aliviar el dolor para muchos pacientes, sostuvo.
Dolor de hombro. Evite dormir sobre el costado del hombro adolorido. Duerma boca arriba con una pequeña almohada debajo del hombro con problemas. O, si duerme del otro lado, abrace una almohada.
Además, si el cuello no tiene el soporte adecuado, podría comprimir los nervios que van del cuello al brazo, indicó Wilmarth, de Harvard. "En esos casos aparece el adormecimiento o el cosquilleo, a menudo por la compresión de un nervio por la postura al dormir", dijo.
Dolor de cuello. Evite dormir boca abajo, aconsejan los expertos a personas con este problema. Doblar el cuello hacia el costado comprime las articulaciones. "Duerma de costado o boca arriba", sostuvo Brill.
También use una almohada del grosor del espacio entre su cuello y hombro, y colóquela por encima de los hombros para que no se arqueen, dijo. "Conviene una almohada blanda o algo parecido que se pueda acomodar en el hueco de su cuello y darle apoyo a la cabeza", indicó Brill.
Joseph Feinberg, director de fisiatría, o medicina de rehabilitación, en el Hospital de Cirugía Especial en Manhattan, sugiere usar algo para apoyar el cuello.
Esto ayudó a Loli Wu, de 45 años, banquero de inversión en Manhattan, que afirmó que solía despertarse con horribles calambres en el cuello. Feinberg le diagnosticó un disco cervical herniado, resultado de años de postura imperfecta.
Además de fisioterapia, Feinberg le sugirió a Wu que usara una toalla enrollada. "Desde que comencé a hacer eso no tuve más calambres de cuello", afirmó Wu. "Ahora lo hago de forma religiosa".
Via lat.wsj.com
10 beneficios de dormir bien
lunes, 6 de abril de 2015
Los beneficios de dormir bien son extensos aunque debido a nuestro estilo de vida muchas veces quitemos importancia al hecho de descansar como es debido. Es muy frecuente que la gente se quite horas de sueño por tener horarios laborales extensos, por las cargas familiares o por querer meter a presión horas de ocio en horarios de por si ya apretados. Hacerlo de vez en cuando no supone ningún problema , pero tomarlo como costumbre puede tener consecuencias para nuestra salud física y mental.
En el Huffinnton Post han recogido 10 beneficios de dormir bien. Te los cuento a continuación:
1. Mejora tu aspecto físico. En el British Medical Journal se publicó un estudio en que se demostraba que tener un sueño reparador repercutía en el aspecto físico y esto era perceptible por otras personas. Cuando duermes bien te ves más guapo. Así que dormir bien, es la mejor crema de belleza que existe.
2. Comes menos. Diferentes estudios han demostrado que la falta de sueño nos hace comer más y ganar peso. Se calcula que la falta de sueño puede hacer que ingieras en promedio 500 calorías más al día.
3. Tomas mejores decisiones. Tras una noche de buen sueño estamos mejor capacitados para tomar decisiones. En el Journal of Sleep Research se publicó un estudio en que se mostraba como las personas que habían dormido mejor era más capaces de tomar decisiones provechosas. Sería una buena idea descansar si vas a tener que tomar una decisión importante al día siguiente.
4. Ayuda a luchar contra los malos recuerdos. Durante el sueño se liberan sustancias químicas que ayudan a mitigar los malos recuerdos. Se ha visto en algunos estudios que durante el sueño REM se activan los malos recuerdos, se ponen en perspectiva y se reconectan. Dormir es en si mismo un modo de reparar nuestra mente.
5. Aprendes mejor. Si has estado estudiando para un examen, el mejor modo de retener lo estudiado es que después te vayas a dormir. Durante el sueño lo aprendido se fija mejor en nuestra memoria. Si en lugar de eso, vas al examen sin haber dormido sólo podrás confiar en tu memoria a corto plazo, que se satura fácilmente. Y olvidarás casi todo tras el examen. Y lo mismo sucede con cualquier tipo de aprendizaje.
6. Eres más organizado. Cuando no duermes bien no puedes mantener el foco, estás disperso. Y eso provoca que tengas tendencia al desorden y a la falta de organización. Descansar más te permite estar más centrado y más organizado y por tanto ser más efectivo.
7. Tu vida sexual mejora. Si vas por el mundo agotado por descansar poco, es difícil que tengas ganas de sexo. Descansar más te permite tener una mejor predisposición hacia el sexo. Es un afrodisiaco natural.
8. Mejora tu capacidad de hacer ejercicio. Es algo que podríamos considerar de sentido común, pero si quieres poder ir al gimnasio o practicar algún deporte, has de encontrarte bien físicamente. Y para eso has de descansar lo suficiente. Porque además mejora el rendimiento muscular y eso ayuda a aprovechar mejor el entrenamiento.
9. Discutes menos. Cuando se duerme mal y se está cansado físicamente se está más irritable y más propenso a discutir por cualquier motivo. Esa susceptibilidad puede hacer que discutas por cosas que estando más descansado no te tomarías tan mal. Por eso, si te notas irritable, plantéate si descansas lo suficiente.
10. Se fortalece el sistema inmune. El sistema circadiano humano, que regula los ritmos vitales, está relacionado también con el sistema inmune. Respetar los ritmos circadianos hace que el sistema inmune está más fuerte y por tanto seamos más resistentes a las enfermedades.
Como ves, todo son ventajas. Revisa tus hábitos de sueño y trata de dormir unas 7-8 horas por noche. Dormir poco durante la semana y recuperarlo en fin de semana no funciona. Los beneficios sólo se obtienen si hay regularidad. Y si tienes dificultades para dormir o para organizar tus horarios, busca ayuda.
Via mertxepasamontes.com
En el Huffinnton Post han recogido 10 beneficios de dormir bien. Te los cuento a continuación:
1. Mejora tu aspecto físico. En el British Medical Journal se publicó un estudio en que se demostraba que tener un sueño reparador repercutía en el aspecto físico y esto era perceptible por otras personas. Cuando duermes bien te ves más guapo. Así que dormir bien, es la mejor crema de belleza que existe.
2. Comes menos. Diferentes estudios han demostrado que la falta de sueño nos hace comer más y ganar peso. Se calcula que la falta de sueño puede hacer que ingieras en promedio 500 calorías más al día.
3. Tomas mejores decisiones. Tras una noche de buen sueño estamos mejor capacitados para tomar decisiones. En el Journal of Sleep Research se publicó un estudio en que se mostraba como las personas que habían dormido mejor era más capaces de tomar decisiones provechosas. Sería una buena idea descansar si vas a tener que tomar una decisión importante al día siguiente.
4. Ayuda a luchar contra los malos recuerdos. Durante el sueño se liberan sustancias químicas que ayudan a mitigar los malos recuerdos. Se ha visto en algunos estudios que durante el sueño REM se activan los malos recuerdos, se ponen en perspectiva y se reconectan. Dormir es en si mismo un modo de reparar nuestra mente.
5. Aprendes mejor. Si has estado estudiando para un examen, el mejor modo de retener lo estudiado es que después te vayas a dormir. Durante el sueño lo aprendido se fija mejor en nuestra memoria. Si en lugar de eso, vas al examen sin haber dormido sólo podrás confiar en tu memoria a corto plazo, que se satura fácilmente. Y olvidarás casi todo tras el examen. Y lo mismo sucede con cualquier tipo de aprendizaje.
6. Eres más organizado. Cuando no duermes bien no puedes mantener el foco, estás disperso. Y eso provoca que tengas tendencia al desorden y a la falta de organización. Descansar más te permite estar más centrado y más organizado y por tanto ser más efectivo.
7. Tu vida sexual mejora. Si vas por el mundo agotado por descansar poco, es difícil que tengas ganas de sexo. Descansar más te permite tener una mejor predisposición hacia el sexo. Es un afrodisiaco natural.
8. Mejora tu capacidad de hacer ejercicio. Es algo que podríamos considerar de sentido común, pero si quieres poder ir al gimnasio o practicar algún deporte, has de encontrarte bien físicamente. Y para eso has de descansar lo suficiente. Porque además mejora el rendimiento muscular y eso ayuda a aprovechar mejor el entrenamiento.
9. Discutes menos. Cuando se duerme mal y se está cansado físicamente se está más irritable y más propenso a discutir por cualquier motivo. Esa susceptibilidad puede hacer que discutas por cosas que estando más descansado no te tomarías tan mal. Por eso, si te notas irritable, plantéate si descansas lo suficiente.
10. Se fortalece el sistema inmune. El sistema circadiano humano, que regula los ritmos vitales, está relacionado también con el sistema inmune. Respetar los ritmos circadianos hace que el sistema inmune está más fuerte y por tanto seamos más resistentes a las enfermedades.
Como ves, todo son ventajas. Revisa tus hábitos de sueño y trata de dormir unas 7-8 horas por noche. Dormir poco durante la semana y recuperarlo en fin de semana no funciona. Los beneficios sólo se obtienen si hay regularidad. Y si tienes dificultades para dormir o para organizar tus horarios, busca ayuda.
Via mertxepasamontes.com
¿Aumenta la apnea del sueño el riesgo de párkinson?
domingo, 5 de abril de 2015
Un nuevo estudio establece una correlación entre ambas enfermedades. Entre el 25% y el 35% de los españoles padecen insomnio transitorio, según la Sociedad Española de Neurología.
Los trastornos del sueño podrían estar asociados con enfermedades neurodegenerativas. Es una de las conclusiones de un estudio reciente del que se ha hecho eco la Sociedad Europea de Investigación del Sueño y que, en concreto, relaciona la apnea del sueño con la enfermedad de Parkinson.
Se trata de una investigación realizada en Taiwán con datos de su Instituto Nacional de Salud. En este contexto, se analizó a un total de 5.864 pacientes con apnea obstructiva del sueño recién diagnosticados y a más de 23.000 que no padecían este trastorno.
Según los resultados de este estudio, la incidencia de la enfermedad de Parkinson en el grupo que sufría apnea del sueño fue "aproximadamente dos veces mayor" que en el resto. Además, el riesgo de tener la enfermedad neurológica fue "particularmente mayor" para los pacientes que también padecían insomnio.
Por otro lado, las conclusiones de esta investigación concluyen que el riesgo más elevado de aparición de la enfermedad de Parkinson se encuentra en las mujeres con apnea con edades comprendidas entre los 50 y los 69 años. No es la primera vez que un estudio de este tipo relaciona directamente este trastorno del sueño con enfermedades neurodegenerativas. Según la Sociedad Española de Neurología (SEN) en España sufre insomnio transitorio entre el 25% y el 35% de la población adulta. Además, entre un 10% y un 15%, es decir, más de cuatro millones de españoles, padecen insomnio crónico.
Via consalud.es
Los trastornos del sueño podrían estar asociados con enfermedades neurodegenerativas. Es una de las conclusiones de un estudio reciente del que se ha hecho eco la Sociedad Europea de Investigación del Sueño y que, en concreto, relaciona la apnea del sueño con la enfermedad de Parkinson.
Se trata de una investigación realizada en Taiwán con datos de su Instituto Nacional de Salud. En este contexto, se analizó a un total de 5.864 pacientes con apnea obstructiva del sueño recién diagnosticados y a más de 23.000 que no padecían este trastorno.
Según los resultados de este estudio, la incidencia de la enfermedad de Parkinson en el grupo que sufría apnea del sueño fue "aproximadamente dos veces mayor" que en el resto. Además, el riesgo de tener la enfermedad neurológica fue "particularmente mayor" para los pacientes que también padecían insomnio.
Por otro lado, las conclusiones de esta investigación concluyen que el riesgo más elevado de aparición de la enfermedad de Parkinson se encuentra en las mujeres con apnea con edades comprendidas entre los 50 y los 69 años. No es la primera vez que un estudio de este tipo relaciona directamente este trastorno del sueño con enfermedades neurodegenerativas. Según la Sociedad Española de Neurología (SEN) en España sufre insomnio transitorio entre el 25% y el 35% de la población adulta. Además, entre un 10% y un 15%, es decir, más de cuatro millones de españoles, padecen insomnio crónico.
Via consalud.es
Descanso y sueño: triptófano, serotonina, melatonina y alimentos
viernes, 3 de abril de 2015
Si últimamente te cuesta conciliar el sueño, además de procurar relajarse, reducir tensiones y reducir lo más posible el estrés, lo que comas o no también puede ser significativo. En general, conviene incorporar alimentos ricos en triptófano, que afectan la disponibilidad en el organismo de serotonina y de melatonina.
La melatonina, en primer término, es una molécula clave en la regulación del ciclo sueño-vigilia en los seres humanos, mientras que la serotonina, sintetizada en el cerebro, tiene un rol clave en la mejora del estado de ánimo, la saciedad y la regulación del sueño.
Existen ciertas frutas y verduras que son ricas en serotonina, y cuyo consumo convendría aumentar si se tienen problemas para dormir. Sin embargo, resulta que el acceso de serotonina exógena al sistema nervioso no es fácil debido a la barrera hematoencefálica del cerebro.
No obstante, varias moléculas se sintetizan a partir del triptófano, un aminoácido que sí atraviesa con facilidad esta barrera cerebral. En el caso de la melatonina, su secreción a la sangre por parte de la glándula pineal es más intensa en la oscuridad (durante la noche), de aquí que se aconseje incluir en la cena alimentos ricos en esta molécula, compuesto que permite al organismo sintetizar serotonina y melatonina.
Otro punto a tener en cuenta: los carbohidratos también desencadenan una respuesta en la secreción de la insulina que mejora la biodisponibilidad de triptófano en el sistema nervioso central. De aquí que también se recomiende el consumo de una porción de este tipo de alimentos en la comida.
Así también, el organismo requiere para una buena síntesis de la serotonina, otros nutrientes como los ácidos grasos omega 3 y oligoelementos como el magnesio y el zinc. En este sentido, los expertos aconsejan incluir pescado azul, nueces y verduras de hoja verde.
Lo cierto es que tener presente estos datos a la hora de diseñar la cena puede ser un gran aliado para quienes sufren de problemas para conciliar el sueño, o que son incluso susceptibles a sufrir depresión.
Via vitadelia.com
La melatonina, en primer término, es una molécula clave en la regulación del ciclo sueño-vigilia en los seres humanos, mientras que la serotonina, sintetizada en el cerebro, tiene un rol clave en la mejora del estado de ánimo, la saciedad y la regulación del sueño.
Existen ciertas frutas y verduras que son ricas en serotonina, y cuyo consumo convendría aumentar si se tienen problemas para dormir. Sin embargo, resulta que el acceso de serotonina exógena al sistema nervioso no es fácil debido a la barrera hematoencefálica del cerebro.
No obstante, varias moléculas se sintetizan a partir del triptófano, un aminoácido que sí atraviesa con facilidad esta barrera cerebral. En el caso de la melatonina, su secreción a la sangre por parte de la glándula pineal es más intensa en la oscuridad (durante la noche), de aquí que se aconseje incluir en la cena alimentos ricos en esta molécula, compuesto que permite al organismo sintetizar serotonina y melatonina.
Otro punto a tener en cuenta: los carbohidratos también desencadenan una respuesta en la secreción de la insulina que mejora la biodisponibilidad de triptófano en el sistema nervioso central. De aquí que también se recomiende el consumo de una porción de este tipo de alimentos en la comida.
Así también, el organismo requiere para una buena síntesis de la serotonina, otros nutrientes como los ácidos grasos omega 3 y oligoelementos como el magnesio y el zinc. En este sentido, los expertos aconsejan incluir pescado azul, nueces y verduras de hoja verde.
Lo cierto es que tener presente estos datos a la hora de diseñar la cena puede ser un gran aliado para quienes sufren de problemas para conciliar el sueño, o que son incluso susceptibles a sufrir depresión.
Via vitadelia.com
¿Son las pesadillas un trastorno del sueño?
jueves, 2 de abril de 2015
Las pesadillas llegan a ser consideradas un trastorno del sueño cuando interfieren con la actividad cotidiana.
Los trastornos primarios del sueño se dividen en dos grandes grupos: las disomnias y las parasomnias. Las primeras se caracterizan por trastornos en la cantidad, calidad y horario del sueño (dormir pocas horas, tener la sensación de no descansar o tener el sueño cambiado), mientras que las segundas se caracterizan por acontecimientos o conductas anormales asociadas al sueño, a fases específicas o a momentos de transición sueño-vigilia (sonambulismo, terrores nocturnos, bruxismo, etc.)
Las parasomnias se presentan en la fase no-REM, a excepción de las pesadillas que se presentan en la fase REM del sueño. Esta fase REM es más frecuente en la segunda mitad de la noche y por ello las pesadillas se dan con mayor frecuencia en este período. Son trastornos muy comunes en la infancia que tienen a desaparecer con la edad, aunque pueden aparecer esporádicamente o persistir en la vida adulta. Según el DSM-IV (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, en inglés Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders), el primer episodio de pesadilla suele aparecer por primera vez entre los 3 y 6 años y es en este periodo cuando son más frecuentes. Entre un 10% y un 50% de los niños de 3 a 5 años tiene pesadillas de suficiente intensidad como para inquietar a los padres. En la población adulta hasta el 50 % de los individuos dice haber tenido pesadillas en alguna ocasión. Sin embargo, la prevalencia real de las pesadillas no se conoce.
Lo que caracteriza a las pesadillas es la aparición repetida de sueños desagradables, terroríficos. Suelen ser largos y elaborados, de contenidos que se centran en peligros físicos para el niño, lo que puede provocar ansiedad o terror, acompañados de sudoración o taquicardia. Además, se recuerda el contenido de estos sueños. Las pesadillas despiertan al niño, quedando en estado vigil, y todos estos factores mencionados pueden ocasionar problemas cuando intenta conciliar el sueño de nuevo.
Aunque las pesadillas no suponen un riesgo por sí mismas para la salud del niño, sí que pueden producir temor a dormir si éstas son frecuentes. Es en estos casos cuando puede alterarse el patrón de sueño y aparecer de manera secundaria somnolencia excesiva, irritabilidad, ansiedad, etc. Es aquí cuando son objeto de intervención psicológica o asesoramiento. Las pesadillas esporádicas en niños no deben ser un motivo de preocupación, en tanto que constituyen una parte fundamental dentro del proceso madurativo infantil. Lo que sí resulta imprescindible es diferenciarlas de los terrores nocturnos, ya que sus causas y consecuencias son diferentes.
Diferentes disciplinas como la Psicología, la Psiquiatría y la Neurología han investigado acerca de las causas de las pesadillas, sin que exista un consenso claro sobre por qué se producen, qué función cumplen o qué relación tienen con ciertas enfermedades. En ocasiones se ha comentado la existencia de una predisposición genética a padecerlas y varios estudios la relacionan con ciertos trastornos psicológicos, alteraciones de la personalidad y enfermedades psiquiátricas. Algunos especialistas han indicado como causa principal el estrés y la ansiedad.
Asimismo, su aparición está directamente relacionada con sucesos traumáticos y la ingesta algunos fármacos como el L-dopa, beta-bloqueantes y benzodiacepinas. De este modo, es habitual que una persona que presenta preocupaciones personales, emocionales, sociales o laborales tenga pesadillas. Parece ser que las pesadillas relacionadas con sucesos negativos cumplen una función adaptativa, permitiendo una exposición repetida el suceso estresante. De igual modo, resulta importante prestar atención contenido naturaleza de los sueños, especialmente cuando son recurrentes. Una pesadilla que se repite puede indicar que el organismo está enviando un aviso de que algo no está funcionando bien.
Cómo evitar las pesadillas
Algunos de los consejos que proporcionan los expertos son:
- Evitar el consumo de alcohol antes de dormir.
- Evitar el consumo de estimulantes antes de dormir. Pueden actuar sobre el metabolismo e incrementar el nerviosismo y ansiedad.
- Poner tapones en los oídos, por si los ruidos del exterior o de la casa pudiesen influir en el sueño.
- Hacer ejercicios y técnicas de relajación. La actividad física y técnicas como el yoga o la meditación ayudan a dormir mejor ya que libera tensiones.
- Regular la temperatura de la habitación; no pasar ni frío ni calor estabiliza el sueño.
- Usar la técnica del Sueño Lúcido o "Lucid Dreaming", técnica en la que se enseña a la persona a cambiar sus sueños ya que es consciente de que está soñando.
Ayudar a los niños tras una pesadilla
A partir de los 5 años, aproximadamente, el niño comenzará a entender mejor que las pesadillas son sólo sueños, pero hasta que llegue ese momento, es importante tranquilizar a los pequeños mencionándoles que no son reales, usando una voz suave y relajada. Puede que el niño cuente el sueño, pero no se entrará en detalles para que no vuelva a angustiarse. Si aún persiste el miedo, alguno de los padres puede quedarse en el cuarto con el niño hasta que consiga dormirse o bien dejar una lámpara encendida (sin que se convierta esto en una costumbre). Cuando el niño ya tiene más edad es importante hablar con él sobre la pesadilla al día siguiente; así se puede saber si existe algún problema que lo esté preocupando.
Para saber más sobre el sueño y los trastornos que puedan aparecer, te recomendamos la entrevista que la Asociación Española del Sueño concedió a Bekia sobre el tema.
Via bekiasalud.com
Los trastornos primarios del sueño se dividen en dos grandes grupos: las disomnias y las parasomnias. Las primeras se caracterizan por trastornos en la cantidad, calidad y horario del sueño (dormir pocas horas, tener la sensación de no descansar o tener el sueño cambiado), mientras que las segundas se caracterizan por acontecimientos o conductas anormales asociadas al sueño, a fases específicas o a momentos de transición sueño-vigilia (sonambulismo, terrores nocturnos, bruxismo, etc.)
Las parasomnias se presentan en la fase no-REM, a excepción de las pesadillas que se presentan en la fase REM del sueño. Esta fase REM es más frecuente en la segunda mitad de la noche y por ello las pesadillas se dan con mayor frecuencia en este período. Son trastornos muy comunes en la infancia que tienen a desaparecer con la edad, aunque pueden aparecer esporádicamente o persistir en la vida adulta. Según el DSM-IV (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, en inglés Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders), el primer episodio de pesadilla suele aparecer por primera vez entre los 3 y 6 años y es en este periodo cuando son más frecuentes. Entre un 10% y un 50% de los niños de 3 a 5 años tiene pesadillas de suficiente intensidad como para inquietar a los padres. En la población adulta hasta el 50 % de los individuos dice haber tenido pesadillas en alguna ocasión. Sin embargo, la prevalencia real de las pesadillas no se conoce.
Lo que caracteriza a las pesadillas es la aparición repetida de sueños desagradables, terroríficos. Suelen ser largos y elaborados, de contenidos que se centran en peligros físicos para el niño, lo que puede provocar ansiedad o terror, acompañados de sudoración o taquicardia. Además, se recuerda el contenido de estos sueños. Las pesadillas despiertan al niño, quedando en estado vigil, y todos estos factores mencionados pueden ocasionar problemas cuando intenta conciliar el sueño de nuevo.
Aunque las pesadillas no suponen un riesgo por sí mismas para la salud del niño, sí que pueden producir temor a dormir si éstas son frecuentes. Es en estos casos cuando puede alterarse el patrón de sueño y aparecer de manera secundaria somnolencia excesiva, irritabilidad, ansiedad, etc. Es aquí cuando son objeto de intervención psicológica o asesoramiento. Las pesadillas esporádicas en niños no deben ser un motivo de preocupación, en tanto que constituyen una parte fundamental dentro del proceso madurativo infantil. Lo que sí resulta imprescindible es diferenciarlas de los terrores nocturnos, ya que sus causas y consecuencias son diferentes.
Diferentes disciplinas como la Psicología, la Psiquiatría y la Neurología han investigado acerca de las causas de las pesadillas, sin que exista un consenso claro sobre por qué se producen, qué función cumplen o qué relación tienen con ciertas enfermedades. En ocasiones se ha comentado la existencia de una predisposición genética a padecerlas y varios estudios la relacionan con ciertos trastornos psicológicos, alteraciones de la personalidad y enfermedades psiquiátricas. Algunos especialistas han indicado como causa principal el estrés y la ansiedad.
Asimismo, su aparición está directamente relacionada con sucesos traumáticos y la ingesta algunos fármacos como el L-dopa, beta-bloqueantes y benzodiacepinas. De este modo, es habitual que una persona que presenta preocupaciones personales, emocionales, sociales o laborales tenga pesadillas. Parece ser que las pesadillas relacionadas con sucesos negativos cumplen una función adaptativa, permitiendo una exposición repetida el suceso estresante. De igual modo, resulta importante prestar atención contenido naturaleza de los sueños, especialmente cuando son recurrentes. Una pesadilla que se repite puede indicar que el organismo está enviando un aviso de que algo no está funcionando bien.
Cómo evitar las pesadillas
Algunos de los consejos que proporcionan los expertos son:
- Evitar el consumo de alcohol antes de dormir.
- Evitar el consumo de estimulantes antes de dormir. Pueden actuar sobre el metabolismo e incrementar el nerviosismo y ansiedad.
- Poner tapones en los oídos, por si los ruidos del exterior o de la casa pudiesen influir en el sueño.
- Hacer ejercicios y técnicas de relajación. La actividad física y técnicas como el yoga o la meditación ayudan a dormir mejor ya que libera tensiones.
- Regular la temperatura de la habitación; no pasar ni frío ni calor estabiliza el sueño.
- Usar la técnica del Sueño Lúcido o "Lucid Dreaming", técnica en la que se enseña a la persona a cambiar sus sueños ya que es consciente de que está soñando.
Ayudar a los niños tras una pesadilla
A partir de los 5 años, aproximadamente, el niño comenzará a entender mejor que las pesadillas son sólo sueños, pero hasta que llegue ese momento, es importante tranquilizar a los pequeños mencionándoles que no son reales, usando una voz suave y relajada. Puede que el niño cuente el sueño, pero no se entrará en detalles para que no vuelva a angustiarse. Si aún persiste el miedo, alguno de los padres puede quedarse en el cuarto con el niño hasta que consiga dormirse o bien dejar una lámpara encendida (sin que se convierta esto en una costumbre). Cuando el niño ya tiene más edad es importante hablar con él sobre la pesadilla al día siguiente; así se puede saber si existe algún problema que lo esté preocupando.
Para saber más sobre el sueño y los trastornos que puedan aparecer, te recomendamos la entrevista que la Asociación Española del Sueño concedió a Bekia sobre el tema.
Via bekiasalud.com
La apnea del sueño en niños perjudica su desarrollo intelectual
La apnea del sueño en niños perjudica su desarrollo intelectual Un 40% de los niños obesos sufre esta enfermedad sin que ni pediatras ni padres lo sospechen | El 20% de los niños de entre dos y ocho años roncan y un 3% pueden tener la enfermedad
Un trastorno respiratorio durante el sueño, si no se diagnostica y trata, puede tener consecuencias importantes para la salud en la población infantil. Un 40% de los niños y niñas con obesidad, por ejemplo, sufre apnea del sueño sin que ni pediatras ni padres se den cuenta. Y la alteración de la cantidad y la calidad del sueño puede afectar también al rendimiento escolar, recuerdan los neumólogos, que lamentan que la investigación en pacientes muy jóvenes avanza con extrema lentitud.
El jefe del servicio de neumología del Hospital Arnau de Vilanova de Lleida y director científico Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Respiratorias (CIBERES) en la Comisión Permanente del Instituto de Salud Carlos III, Ferran Barbé, reclama la creación de unidades de sueño pediátricas en España porque son muchos los niños sin diagnosticar y varias las teorías que ligan la apnea del sueño infantil con dificultades de aprendizaje y de crecimiento. Barbé explica que España ha avanzado "años luz" en la investigación de trastornos del sueño en adultos, pero en el campo pediátrico apenas progresa.
Joaquín Durán-Cantolla, creador de la unidad de trastornos del sueño en Vitoria hace 21 años, considera que la apnea del sueño afecta a entre un 1% y un 3% de los niños y que en un 95% de los casos no se diagnostica. "Durante años pensábamos que si operábamos a niños con apnea del sueño de anginas y vegetaciones se curarían en un 90% y hoy las cifras del grupo de Chicago -que lidera el español David Gozal- demuestran que apenas llega al 65%". El ahora jefe de investigación del Hospital de Vitoria muchos niños siguen con problemas que podrían ser corregidos en parte con técnicas de ortodoncia. "Si los pediatras, otorrinos, los médicos de cabecera que ven a los niños no piensan en la apnea del sueño, estos niños están sin diagnosticar. Los padres tampoco saben exactamente qué tienen que mirar", argumenta.
Durán-Cantolla insiste en que cuando un niño ronca y tiene que pelear por su respiración hay que estudiarlo en la unidad del sueño para descartar que ese no padezca apneas del sueño. Puede tener otras cosas, pero la apnea hay que descartarla. "Suele ser una buena práctica que los padres graben un vídeo con el niño desnudo de cintura para arriba para que el médico pueda ver un poco cómo es su respiración durante la noche. Un vídeo grabado con un móvil durante la noche de unos minutos a nosotros nos ayuda a priorizar", recomienda.
En el mismo sentido que Barbé, Durán-Cantolla recalca que si los niños tienen alterada la cantidad y la calidad del sueño se produce un bloqueo de la hormona del crecimiento: "Todos nosotros vemos niños que no tienen el desarrollo que les corresponde, por ejemplo en altura, y que una vez que se les trata la apnea del sueño tienen un rápido crecimiento".
Rendimiento escolar
"Lo habitual -precisa- es que un niño con apnea del sueño tenga una alteración en la calidad y en la cantidad de sueño que va a afectar a su rendimiento. Son niños que tienen problemas escolares con cierta frecuencia". En este sentido apunta que si en los adultos la apnea del sueño produce cansancio y somnolencia en los niños puede verse irritación e hipermotricidad cuando lo que hay es un trastorno respiratorio durante el sueño no diagnosticado.
Cuenta también que el grupo investigadores de la Universidad de Chicago, que es de los más potentes con el que trabajan varios grupos en España, ha demostrado que produce deterioro intelectual de los ratones hijos de madres que son sometidas a apneas durante el sueño. "Los cachorros tienen más dificultades para resolver problemas que los de las madres que no han sido sometidas a este tratamiento experimental". E insiste en que desde el punto de vista escolar hay varios estudios que muestran que la apnea del sueño no tratada produce un deterioro en el rendimiento intelectual. "Esto no mata, porque luego los niños conforme crecen a los seis, siete u ocho años tienden a normalizar su estructura craneomandibular, pero como dice el doctor David Gozal de la Universidad de Chicago -remarca- puede suponer la pérdida de coeficiente intelectual de 15 puntos y 15 puntos es la diferencia entre llegar a la universidad o no llegar". "También puede afectar a la estructura cardiovascular en los casos más graves, pero la mayoría de los niños no llega a este nivel. Lo que sí se está produciendo es un pequeño deterioro intelectual que podría ser evitado con un diagnóstico temprano", concluye.
Maria José Jurado, especialista en niños de la Unidad Multidisciplinar del Sueño en Hospital Universitari Vall d'Hebron de Barcelona, coincide con Barbé y Joaquín Durán-Cantolla en la falta de diagnóstico de la apnea del sueño en muchos pequeños. Según sus datos -ve a unos 200 niños al año- un 3% de los niños de entre dos y ocho años puede hacer apneas a causa en muchos casos de unas amigdolas y unas adeinoides grandes. El ronquido -afirma- es más frecuente y hasta un 20% de los niños roncan. Jurado explica que la repercusión de la apnea es una disminución de saturación y que se despierte mucho el niño por la noche: "Va a tener un sueño fragmentado y eso es lo que hace que el niño vaya cansado al colegio, que no se entere bien".
"Los niños muchas veces se resisten a esa somnolencia. Y lo muestran de forma contraria, son niños que se mueven más, que son irritables, que están enfadados, que no se enteran, que están despistados, no están atentos. Se parecerían un poco a los niños con sintomatología de TDH, que son hiperactivos y con déficit de atención. Siempre hay que preguntar si roncan", alerta. En los últimos años, como ha habido un incremento de la prevalencia de obesidad en niños, los especialistas han empezado a detectar apneas derivadas de esa obesidad sin que ni padres ni pediatras las hayan notado.
"Hemos hecho un estudio multicéntrico neumólogos, neurofisiólogos, de niños obesos preadolescentes que hemos ido a buscar a los a centros de atención primaria. No eran niños que nos vengan a la consulta porque tengan ronquido o apnea sino que son niños que iban a sus controles de niños sanos en pediatría y nosotros hemos detectado que el 40% llegan a tener apnea", avanza María José Jurado. "Se trata -precisa- de niños que nunca se habían quejado de que roncaban o respiraban mal y que no iban a la consulta por ese problema"
Via lavanguardia.com
Un trastorno respiratorio durante el sueño, si no se diagnostica y trata, puede tener consecuencias importantes para la salud en la población infantil. Un 40% de los niños y niñas con obesidad, por ejemplo, sufre apnea del sueño sin que ni pediatras ni padres se den cuenta. Y la alteración de la cantidad y la calidad del sueño puede afectar también al rendimiento escolar, recuerdan los neumólogos, que lamentan que la investigación en pacientes muy jóvenes avanza con extrema lentitud.
El jefe del servicio de neumología del Hospital Arnau de Vilanova de Lleida y director científico Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Respiratorias (CIBERES) en la Comisión Permanente del Instituto de Salud Carlos III, Ferran Barbé, reclama la creación de unidades de sueño pediátricas en España porque son muchos los niños sin diagnosticar y varias las teorías que ligan la apnea del sueño infantil con dificultades de aprendizaje y de crecimiento. Barbé explica que España ha avanzado "años luz" en la investigación de trastornos del sueño en adultos, pero en el campo pediátrico apenas progresa.
Joaquín Durán-Cantolla, creador de la unidad de trastornos del sueño en Vitoria hace 21 años, considera que la apnea del sueño afecta a entre un 1% y un 3% de los niños y que en un 95% de los casos no se diagnostica. "Durante años pensábamos que si operábamos a niños con apnea del sueño de anginas y vegetaciones se curarían en un 90% y hoy las cifras del grupo de Chicago -que lidera el español David Gozal- demuestran que apenas llega al 65%". El ahora jefe de investigación del Hospital de Vitoria muchos niños siguen con problemas que podrían ser corregidos en parte con técnicas de ortodoncia. "Si los pediatras, otorrinos, los médicos de cabecera que ven a los niños no piensan en la apnea del sueño, estos niños están sin diagnosticar. Los padres tampoco saben exactamente qué tienen que mirar", argumenta.
Durán-Cantolla insiste en que cuando un niño ronca y tiene que pelear por su respiración hay que estudiarlo en la unidad del sueño para descartar que ese no padezca apneas del sueño. Puede tener otras cosas, pero la apnea hay que descartarla. "Suele ser una buena práctica que los padres graben un vídeo con el niño desnudo de cintura para arriba para que el médico pueda ver un poco cómo es su respiración durante la noche. Un vídeo grabado con un móvil durante la noche de unos minutos a nosotros nos ayuda a priorizar", recomienda.
En el mismo sentido que Barbé, Durán-Cantolla recalca que si los niños tienen alterada la cantidad y la calidad del sueño se produce un bloqueo de la hormona del crecimiento: "Todos nosotros vemos niños que no tienen el desarrollo que les corresponde, por ejemplo en altura, y que una vez que se les trata la apnea del sueño tienen un rápido crecimiento".
Rendimiento escolar
"Lo habitual -precisa- es que un niño con apnea del sueño tenga una alteración en la calidad y en la cantidad de sueño que va a afectar a su rendimiento. Son niños que tienen problemas escolares con cierta frecuencia". En este sentido apunta que si en los adultos la apnea del sueño produce cansancio y somnolencia en los niños puede verse irritación e hipermotricidad cuando lo que hay es un trastorno respiratorio durante el sueño no diagnosticado.
Cuenta también que el grupo investigadores de la Universidad de Chicago, que es de los más potentes con el que trabajan varios grupos en España, ha demostrado que produce deterioro intelectual de los ratones hijos de madres que son sometidas a apneas durante el sueño. "Los cachorros tienen más dificultades para resolver problemas que los de las madres que no han sido sometidas a este tratamiento experimental". E insiste en que desde el punto de vista escolar hay varios estudios que muestran que la apnea del sueño no tratada produce un deterioro en el rendimiento intelectual. "Esto no mata, porque luego los niños conforme crecen a los seis, siete u ocho años tienden a normalizar su estructura craneomandibular, pero como dice el doctor David Gozal de la Universidad de Chicago -remarca- puede suponer la pérdida de coeficiente intelectual de 15 puntos y 15 puntos es la diferencia entre llegar a la universidad o no llegar". "También puede afectar a la estructura cardiovascular en los casos más graves, pero la mayoría de los niños no llega a este nivel. Lo que sí se está produciendo es un pequeño deterioro intelectual que podría ser evitado con un diagnóstico temprano", concluye.
Maria José Jurado, especialista en niños de la Unidad Multidisciplinar del Sueño en Hospital Universitari Vall d'Hebron de Barcelona, coincide con Barbé y Joaquín Durán-Cantolla en la falta de diagnóstico de la apnea del sueño en muchos pequeños. Según sus datos -ve a unos 200 niños al año- un 3% de los niños de entre dos y ocho años puede hacer apneas a causa en muchos casos de unas amigdolas y unas adeinoides grandes. El ronquido -afirma- es más frecuente y hasta un 20% de los niños roncan. Jurado explica que la repercusión de la apnea es una disminución de saturación y que se despierte mucho el niño por la noche: "Va a tener un sueño fragmentado y eso es lo que hace que el niño vaya cansado al colegio, que no se entere bien".
"Los niños muchas veces se resisten a esa somnolencia. Y lo muestran de forma contraria, son niños que se mueven más, que son irritables, que están enfadados, que no se enteran, que están despistados, no están atentos. Se parecerían un poco a los niños con sintomatología de TDH, que son hiperactivos y con déficit de atención. Siempre hay que preguntar si roncan", alerta. En los últimos años, como ha habido un incremento de la prevalencia de obesidad en niños, los especialistas han empezado a detectar apneas derivadas de esa obesidad sin que ni padres ni pediatras las hayan notado.
"Hemos hecho un estudio multicéntrico neumólogos, neurofisiólogos, de niños obesos preadolescentes que hemos ido a buscar a los a centros de atención primaria. No eran niños que nos vengan a la consulta porque tengan ronquido o apnea sino que son niños que iban a sus controles de niños sanos en pediatría y nosotros hemos detectado que el 40% llegan a tener apnea", avanza María José Jurado. "Se trata -precisa- de niños que nunca se habían quejado de que roncaban o respiraban mal y que no iban a la consulta por ese problema"
Via lavanguardia.com
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