¿Por qué sudamos mientras dormimos?

martes, 10 de noviembre de 2015
Si ocurre de forma sistemática, es posible que esté asociado con otras condiciones médicas y puede requerir una evaluación adicional. About Health nos da algunas de las razones.

¿Por qué sucede esto? Si ocurre de forma sistemática, es posible que esté asociado con otras condiciones médicas y puede requerir una evaluación adicional. También puede significar cosas diferentes en los niños e incluso en las mujeres que pasan por la menopausia. About Health nos da algunas de las razones por las que sudamos mientras dormimos.

La temperatura del cuerpo y del medio ambiente: En primer lugar, la razón más común por la que sudamos de noche se debe a una elevación de la temperatura corporal porque en nuestra habitación hace demasiado calor, o estamos demasiado abrigados con el pijama y el edredón nórdico. Esto sería lo normal.

También hay variaciones normales de la temperatura del cuerpo a lo largo de sueño. La mayoría de la gente experimentará una caída en la temperatura corporal hacia la mañana, a menudo alrededor de las 5am. Por otra parte, durante ciertas fases del sueño, el sistema nervioso autónomo (que controla la temperatura corporal, la frecuencia cardíaca, la presión arterial y otros factores) puede acelerarse y dar lugar a alguna sudoración.

Los trastornos del sueño causa sudores nocturnos: no debe ser ninguna gran sorpresa que los trastornos que afectan el sueño también podrían conducir a la sudoración nocturna, ya que se producen al mismo tiempo. El más común es la apnea del sueño. Si nos esforzamos más de lo normal para respirar durante el sueño, esta acción conducirá a un mayor esfuerzo en la respiración. Cada episodio de apnea también puede provocar una explosión de cortisol, la hormona del estrés natural del cuerpo, para impulsar la respiración normal.

En los niños, los trastornos respiratorios del sueño se pueden manifestar en su sueño como sudoroso e inquieto. El niño puede despertar con la cara roja y empapado en sudor. Si se dieran este tipo de síntomas, el asunto debería ser tratado, sobre todo si los ronquidos y otros signos de la apnea del sueño están presentes.

En el caso de las mujeres, estas pueden tener una mayor incidencia de sofocos durante el sueño si están en plena transición a una menopausia temprana. Curiosamente, el riesgo de apnea del sueño aumenta 10 veces en este momento debido a la pérdida de las hormonas estrógeno y progesterona. Por lo tanto, los sudores nocturnos en las mujeres mayores pueden ocurrir con la menopausia como resultado de la apnea del sueño.

Por último, las pesadillas y ansiedad generalizada también pueden provocar ataques de pánico y sudoración durante el sueño. Si tienes pesadillas recurrentes, especialmente en el contexto de un trastorno de estrés postraumático, puede ser una buena idea someterse a algún tipo de tratamiento. Igualmente en el caso de los niños.

Via larazon.es

5 cosas que debes hacer antes de dormir

lunes, 9 de noviembre de 2015
Termina cuanto antes con los malos hábitos y empieza a conciliar mejor el sueño

A nadie le gustan los lunes, y mucho menos si es un lunes gris y lluvioso, que lo único que hacen en que te dé más ganas de quedarte durmiendo en la cama. Pero la mejor forma de arreglar un día que ha empezado mal es terminarlo de la mejor forma posible para que al día siguiente no nos vuelva a ocurrir lo mismo.

Muchas veces no somos conscientes de todos los malos hábitos que tenemos antes de irnos a dormir y de lo mucho que influyen esos malos hábitos en nuestro descanso. Si quieres asegurarte una buena noche de sueño, apunta todas aquellas cosas que deberías dejar de hacer.

1. Apaga tu teléfono móvil: muchos estudios muestras que tanto lo primero como lo último que hacemos antes de ir a la cama es navegar con nuestro teléfono móvil. Vivir tan dependientes de estos dispositivos ha alterado considerablemente nuestro descanso diario. Nuestra recomendación es que apagues el móvil y lo alejes de tu cama, así te evitarás el tener que mirarlo nada más levantarte y nada más acostarte. Está comprobado que la luz que desprenden los móviles y ordenadores generan insomnio.

2. Escribe en un diario: es la mejor forma de relajarse y de reflexionar. Lo del diario a mucha gente le puede parecer algo estúpido de típica película americana de adolescentes, pero lo cierto es que escribir en el diario ayuda a asentar todo aquello que nos ha pasado durante el día y a reflexionar sobre ello. Nada mejor que hacer un repaso de lo malo y de lo bueno del día para aprender de ello y mejorarlo al día siguiente.

3. Lee un libro: también es una muy buena forma de relajarse y además ayuda mucho a poder conciliar el sueño. Leer relaja y mucho y además ayuda a desconectar de todo. Si tienes problemas de sueño y llevas mucho tiempo sin leer un bueno libro, desde Cosmo te animamos que empieces con este sencillo hábito porque te podría venir muy bien.

4. Prepara la ropa que te vas a poner al día siguiente: ¿cuánto tiempo perdemos por las mañanas pensando qué es lo que nos vamos a poner? Todo sería mucho más fácil si ya dejamos preparado lo que nos vamos a poner. Ahorraremos tiempo por las mañanas, lo que significa que tendremos más tiempo para dormir, y nos iremos mucho más tranquilos a la cama.

5. No comer en exceso: Irnos a la cama con el estómago lleno hace que nos cueste más conciliar el sueño y que nuestra calidad de descanso disminuya, aparte de afectar directamente en lo que soñamos, haciendo que seamos más propensos a tener pesadillas. Lo mejor es comer algo ligerito antes de irte a dormir o esperar un tiempo estimado de 2 horas entre que cenas y te acuestas para que nos de tiempo a hacer bien al digestión. ¡Lo notarás y mucho!


Via cosmopolitantv.es

Los sonámbulos no perciben el dolor

Un estudio demuestra que el 79% de ellos puede lesionarse y no despertar

Un estudio realizado en Francia con 100 individuos sonámbulos ha revelado que el 79% de las personas que sufren este trastorno pueden lesionarse al levantarse dormidas, y no darse cuenta de que están heridas. Según los investigadores, la investigación podría ayudar a comprender mejor los mecanismos que subyacen a los episodios de sonambulismo. Por Irene Benito.

El sonambulismo es un trastorno que ocurre cuando las personas caminan o realizan otras actividades, sencillas o complejas, estando dormidas. Un individuo sonámbulo puede salir de la cama, caminar, e incluso salir de casa, mientras permanece inconsciente y sin probabilidad de comunicación.

Asimismo, los sonámbulos tienen los ojos abiertos, pero no ven como cuando están despiertos y suelen creer que están en otras habitaciones de la casa o en sitios completamente diferentes. Además, tienden a volver a la cama por iniciativa propia y a la mañana siguiente no recuerdan haberse levantado por la noche.

Obviamente, este tipo de trastorno del sueño pone en riesgo a las personas que lo padecen. Estas pueden dañarse a sí mismas, por ejemplo, cuando suben o bajan escaleras o tratan de usar una herramienta potencialmente peligrosa, como una estufa o cuchillo estando en uno de sus episodios.

Ahora, un estudio  ha descubierto que, para colmo, los sonámbulos no sienten dolor en el momento de producirse un daño, sino solo una vez que se despiertan.  La investigación comprobó asimismo que los sonámbulos  tienen casi 4 veces más probabilidades de padecer dolores de cabeza y son 10 veces más propensos a sufrir migrañas mientras están despiertos.

Analgesia sonámbula

Todos estos resultados, que publica la revista Sleep, se obtuvieron tras ajustar posibles factores de confusión, tales como el insomnio y la depresión.

Otro dato arrojado por el estudio fue que entre los sonámbulos con al menos un episodio de sonambulismo con lesión, el 79% no había percibido ningún dolor durante el episodio, lo que hizo que permanecieran dormidos a pesar del daño.

"Nuestro resultado más sorprendente ha sido la falta de percepción del dolor durante los episodios de sonambulismo", explica Regis López, psiquiatra y especialista en medicina del sueño del Hospital Gui-de-Chauliac en Montpellier, Francia, e investigador principal del estudio. "Presentamos aquí, por primera vez, un fenómeno asociado al sonambulismo: la analgesia", señala en un comunicado de la American Academy of Sleep Medicine.

Características del estudio

López y sus colaboradores realizaron su investigación con 100 sujetos sanos y 100 pacientes diagnosticados de sonambulismo, entre los que había 55 hombres y 45 mujeres.

Estos sujetos, de una edad media de 30 años, se quejaban de dolor de cabeza durante el día. Por ello, fueron evaluados por un médico y sometidos a varios cuestionarios sobre la frecuencia de ese dolor en la actualidad y durante toda su vida.

Un total de 47 sonámbulos del grupo de estudio informaron haber experimentado al menos un episodio de sonambulismo perjudicial. Sólo 10 se despertaron inmediatamente debido al dolor, mientras los otros 37 no percibieron ningún dolor durante el episodio, aunque sí más tarde por la noche o por la mañana.

Y eso a pesar de que algunos de los accidentes conllevaron fracturas y contusiones severas. Por ejemplo, un paciente sufrió fracturas graves después de caer por la ventana de un tercer piso, pero aseguró no haber sentido dolor hasta que se despertó. Otro paciente se rompió una pierna durante un episodio de sonambulismo en el que se subió a la azotea de su casa y cayó al suelo, pero no sintió dolor y no se despertó hasta el día siguiente por la mañana.

"Nuestros resultados pueden ayudar a comprender los mecanismos de los episodios de sonambulismo", explica López. "Nuestra hipótesis es que un estado disociado de excitación puede modificar los componentes de la conducta de sueño-vigilia, la conciencia, y también la percepción del dolor", concluye.

Via tendencias21.net

Tipos de Sueños

domingo, 8 de noviembre de 2015
El dormir es la actividad que más tiempo ocupa en la vida de una persona, la mayor parte de las personas pasan la tercera parte de su vida durmiendo un aproximado de ocho horas diarias, de las cuales la mitad aproximadamente estamos soñando. El dormir es un período de reposo para el cuerpo y la mente, e durante el cual la voluntad y el conocimiento se encuentran bajo inhibición parcial o completa y están parcialmente interrumpidas las funciones corporales.

Se ha descrito como un estado de la conducta que consiste en postura inmóvil y sensibilidad disminuida, pero fácilmente reversible, a los estímulos externos. Así en el adulto humano la duración de ocho horas al día, pero se ha observado a personas que duermen solo tres horas sin que le produzca trastorno alguno mientras otros requieren de 10 o más horas. De esta manera se encuentran dos tipos de personas, los durmientes breves de 5.5 horas o menos y los durmientes prolongados de 9.5 horas o más. La diferencia entre ambos es que los durmientes breves tienen menos sueños de tipo paradójico.

De todas las obras que escribió Sigmund Freud, “La interpretación de los sueños” (1900) fue su preferida. Para el inventor del psicoanálisis, del que el próximo sábado se celebra el 150 aniversario de su nacimiento, en el soñar se encuentra el mejor puente hacia nuestro inconsciente. Hoy, la fascinación por lo onírico continúa espoleando a buen número de investigadores que tratan de desentrañar su significado. Magazine le propone un viaje por los 11 sueños más comunes.

Todos soñamos. Hasta los que dicen que no (no insista, usted también, a menos que tenga alguna lesión cerebral que se lo impida). Lo hacemos cada noche, de forma tan cotidiana como de día comemos o caminamos. Y, sin embargo, apenas sabemos nada de los sueños. Para el común de los mortales, el olvido los transforma pronto en borrosas anécdotas de segunda. Y para quienes los investigan, son un material tan inasequible que incluso se resiste a la definición (¿qué son los sueños?, ¿desechos? ¿Mensajes del subconsciente?, ¿imágenes sin sentido?).

Para el ahora homenajeado Sigmund Freud, nacido en Viena el 6 de mayo de 1856, los sueños eran "la realización encubierta de un deseo reprimido". El psicólogo Calvin Hall los ha definido, por el contrario, como "metáforas pictóricas de la vida real cuya intención es clarificar más que oscurecer el pensamiento". Algunos investigadores como William Domhoff, de la Universidad de California, afirman que, pese a tener significado, los sueños carecen de función fisiológica. Otros, como Hans J. Eysenck, creen que, sencillamente, continúan la labor de pensar, pero con otros medios.

Decir que las encuestas acerca de ese estado en el que pasamos alrededor de 58.400 horas a lo largo de nuestra vida (dos por noche de media) no abundan. Pero algunos investigadores estadounidenses sí se han tomado la molestia de poner el mundo de los sueños en porcentajes. Uno de los pioneros en la materia, el ya mencionado Calvin Hall, llevó a cabo una investigación gracias a la cual conocemos aspectos muy interesantes de nuestra otra vida. Por ejemplo, que en la mayor parte de los sueños (85%) el promedio de personas que aparecen es de tres (soñador incluido). El escenario más repetido es la casa (30%) y las emociones más habituales (en orden decreciente): el temor, la angustia, la felicidad, la excitación y la tristeza.

Cabe preguntarse, no obstante, si soñamos hoy distinto a como se soñaba en los años 50, si los resultados de la investigación de Hall tienen aún vigencia. Según un estudio realizado por el también norteamericano Milton Kramer, los contenidos oníricos varían con la situación económica, social y política del momento que se vive. También sabemos que los sueños no entienden de razas ni de nacionalidades, que son más similares entre personas de edades similares o del mismo género que entre quienes comparten color de piel o pasaporte. La gran mayoría, según estudios como los realizados por Domhoff, están protagonizadas por situaciones, actividades, personalidades y pensamientos absolutamente cotidianos para el soñador.

Tanto, que un 67% de los dependientes a bebidas alcohólicas en abstinencia sueñan que consumen alcohol. Asimismo, las personas que experimentaron estos sueños percibieron una serie de cambios psicológicos, fisiológicos y biológicos. Resultado que fue encontrado en un estudio exploratorio realizado por el psicólogo clínico peruano Luis S. Espinoza Paul que exploro la frecuencia, incidencia y características de los Sueños deTransgresión Inadvertida (STI) - sueños en donde las personas de repente se dan cuenta de que están bebiendo y que incurren en esta conducta de manera inadvertida, sin haberlo planeado- por el contrario, un 33% de adictos a las bebidas alcohólicas en actividad no tienen sueños de este tipo.

Todo esto refuerza la tesis de que los sueños son una expresión del cerebro inconsciente. Según Tore Nielsen, del Dream and Nightmare Laboratory de Montreal, podrían ser, además, una especie de aduana para los recuerdos en su viaje a través de la mente. Según han constatado este investigador y su equipo, la actividad del hipocampo, zona localizada bajo la corteza cerebral y que tiene un papel determinante en la formación de la memoria, se hace especialmente intensa durante la fase REM (de Rapid Eye Movement por la gran actividad de los ojos durante la misma), que es en la que tienen lugar los sueños más intensos. Cuando un recuerdo aflora en un sueño (lo que Freud llamaba "los residuos del día") es, según Nielsen, porque éste va camino de su lugar de almacenamiento final.

En cualquier caso, ya son muchas las investigaciones —las últimas, realizadas en las universidades de Lübeck (Alemania) y Durham (EEUU) y publicadas en Nature— que demuestran el importante papel que cumple la fase REM en la consolidación de los recuerdos y el aprendizaje en la memoria. Que los sueños sean materia prima sobre la que se realizan tales procesos o sólo un velo que nos oculta lo que se cuece detrás, todavía no lo sabemos. Por el momento, habrá que conformarse con seguir soñando... O consultar la guía sobre los contenidos oníricos más frecuentes que hemos elaborado en base a los más recientes hallazgos.

Socorro. Me persiguen
El 80% de las personas ha tenido sueños de este tipo y, según Patricia Garfield, psicóloga estadounidense con 50 años de experiencia a sus espaldas, co-fundadora de la Asociación para el Estudio de los Sueños y autora de numerosos libros sobre el tema, este tipo de sueños podría tener su origen en las traumáticas experiencias que sufrieron nuestros ancestros al ser perseguidos por animales salvajes o enemigos igualmente fieros. Con el paso del tiempo, se perpetuaron en nuestro cerebro como metáforas para expresar la sensación de sentirse amenazado, incluso en situaciones cotidianas y mucho más suaves como tener un competidor en el trabajo. En otros casos, puntualiza esta experta, pueden ser reflejo de una amenaza real, como la propia Garfield ha constatado en sus investigaciones sobre los sueños de mujeres que han sido víctimas de abusos sexuales o violaciones.

Estoy desnudo, qué vergüenza
Según Patricia Garfield, el 52% de la población ha tenido alguna vez este sueño. Manifiesta emociones de vulnerabilidad presentes en la vida real. De alguna forma, el soñador se siente sometido al riesgo de tener que mostrarse como es en realidad o al miedo de no responder a las expectativas depositadas en él. Otro asunto son los sueños eróticos, con o sin desnudez de por medio. Curiosamente, pese a ser los más comentados, las investigaciones más recientes demuestran que son también... los más escasos. Como explica el investigador William Domhoff , "los estudios sistemáticos sobre el contenido de los sueños sugieren que hay muy poco sexo explícito en ellos". Según Domhoff, si nos centramos en el acto sexual, los sueños eróticos sólo representan el 2% de los que tienen los hombres y el 0,4% de los de las mujeres.

¡Se me caen los dientes!
Suele ser un sueño muy angustioso y es, de entre los considerados raros, uno de los más frecuentes junto con volar, aparecer en público sin ropa o caer a través del espacio. Podría estar relacionado con temores o insatisfacciones del propio soñador. Aunque puede aparecer a cualquier edad, recientes estudios muestran que las mujeres menopáusicas sufren este tipo de sueños con mayor frecuencia, lo que apoyaría la teoría que relaciona estos contenidos oníricos con el temor a envejecer, a la pérdida de atractivo físico o, desde un punto de vista aún más general, con el temor a los cambios. La caída de los dientes de leche supone un acontecimiento de gran impacto en la vida del niño —donde se mezclan el miedo, las expectativas, la frustración.. que puede cristalizar en una metáfora onírica, como ocurriría, supuestamente, con otros sueños como el de ser perseguido.

¡Qué horrible pesadilla!
Para alrededor del 6% de los adultos, las pesadillas son un problema habitual. El resto, las sufre de cuando en cuando. Eso sí: según una encuesta que se realizó hace unos años en nuestro país, una cuarta parte de los españoles nunca tiene pesadillas. Sólo se consideran como tales si logran despertar al sujeto. En lo fisiológico, las pesadillas, que siempre se producen en la fase REM, están relacionadas con un aumento del ritmo cardíaco y de la presión sanguínea. Por lo general, reflejan una situación de estrés. Cuando se refieren a un acontecimiento real (como suelen ser las que sueñan quienes sufren de estrés postraumático: veteranos de guerra, supervivientes de catástrofes o accidentes, etcétera) son a menudo repetitivas. Sin embargo, a medida que la experiencia es asimilada, el sueño en cuestión disminuye su frecuencia de aparición y altera su contenido, convirtiéndose en una metáfora que puede reaparecer, incluso años después, cuando volvemos a sufrir una situación estresante.

Tengo que hacer un examen
Un 40% de las personas sueña alguna vez que tiene problemas al realizar un examen. Según Garfield, las sensaciones de temor y estrés que vivimos cuando nos enfrentamos a los primeros exámenes en la escuela son tan intensas que perduran durante toda nuestra vida. Los sueños en los que de repente tenemos que enfrentarnos a un examen que no nos habíamos preparado o que, sencillamente, no resolvemos bien, están muy probablemente relacionados con la autoestima. Reflejarían que, en la vida real, no nos sentimos lo suficientemente preparados para realizar alguna tarea o afrontar determinado reto, o bien, que tememos defraudar a los demás. Otra versión del mismo sueño, muy frecuente, es la de no ser capaz de encontrar el aula donde va a tener lugar el examen, con la consiguiente sensación de angustia.

Me pego a golpes con alguien
Los sueños de agresión física son más frecuentes entre los hombres que entre las mujeres, cuyo inconsciente parece decantarse por la lucha verbal. En cualquier caso, soñar que uno se ve envuelto en una pelea parece manifestar la existencia de un conflicto, probablemente, con uno mismo. Es posible que este tipo de sueños tenga lugar en épocas durante las cuales sea necesario tomar una decisión. Fisiológicamente, podrían estar relacionados con la activación de la amígdala y otras partes del sistema límbico, nuestro cerebro más primitivo que controla emociones como la agresión, el miedo y la rabia, durante la fase REM del sueño. Según las investigaciones del psicólogo Calvin Hall, las actividades más practicadas en los sueños son (en orden decreciente): caminar o correr o conducir, hablar, sentarse, observar, relacionarse, jugar, realizar un trabajo manual, esforzarse, pelear y comprar. Por cierto: se ha constatado que en los sueños raramente se siente dolor.

¡Me muero!
Un 48% de las personas, según la investigadora estadounidense Patricia Garfield, ha soñado que muere o que es herida de manera accidental (sus datos difieren radicalmente de los de Calvin Hall, según el cual este porcentaje no superaría el 8%). Tradicionalmente, soñar que uno muere se ha tenido por mal presagio. Sin embargo, desde la psicología se acepta más que se trate de un sueño relacionado con cambios drásticos en la vida del soñador (que tienen lugar o que se desean). Gracias a las investigaciones de Hall sabemos, además, que en una tercera parte de las ocasiones, cuando soñamos con familiares, también éstos aparecen en peligro o muertos. ¿Cómo lo sabemos? Fundamentalmente, porque lo vemos. Gracias al neurólogo Kunio Okuma sabemos que, en los sueños, es el contenido visual el que predomina —96%—, seguido del auditivo —25%—, mientras que el olfato, el tacto y el gusto sólo representan del orden del 5%.

Se lo ha tragado la tierra
Algunas teorías sostienen que todos los personajes que aparecen en el sueño son, en realidad, uno mismo. Si soñamos que estamos con alguien y, de repente, esa persona desaparece, podría referirse a la inquietud que sentimos porque una parte de nosotros mismos nos abandone (la infancia, la juventud, alguna faceta de nuestra personalidad...). No obstante, estos sueños también pueden atribuirse a un proceso neurológico. Durante la fase REM se produce una caída tanto de los niveles de serotonina —neurotransmisor vinculado a la memoria reciente— como de la norepinetrina (vinculado a la atención). Asimismo, la zona dorsolateral de la corteza prefrontal, implicada en la memoria y la atención, se desactiva. Esto podría explicar por qué en el transcurso de un sueño éste puede cambiar repentinamente de escenario, argumento o reparto. Sencillamente, la falta de serotonina y norepinetrina y la desactivación de la corteza prefrontal hace que perdamos el hilo de las personas lo tiene, según Patricia Gardfield), breves y generador de sobresaltos que existen. Su trasfondo parece ser más fisiológico que psicológico. Estaría relacionado con la profunda relajación muscular que acontece al entrar el durmiente en la fase REM del sueño o bien, todo lo contrario, a la salida de este estado, es decir, cuando se produce la reactivación de las neuronas motoras. Lo cierto, no obstante, es que los sueños protagonizados por caídas suelen aparecer durante la primera etapa del sueño, más abundante en espasmos musculares. Aunque no se sabe con certeza su utilidad, existe la hipótesis de que estos espasmos cumplan la función de sacar al durmiente de su estado de una forma rápida y efectiva y ponerlo de nuevo en alerta. ¿Para qué? Por si viene alguna fiera...

Volar es un placer
Soñar con volar suele ser uno de los denominados sueños lúcidos, lo que significa que el durmiente sabe que se trata de un sueño mientras éste está teniendo lugar. Según Patricia Garfield, el origen de las sensaciones que sentimos cuando soñamos que volamos estaría en las que sentimos de bebés al ser alzados por los brazos de un adulto. Ciertamente, por regla general, se trata de sueños donde se experimenta felicidad, y podrían ser metáfora de superación de obstáculos o liberación. Desde el punto de vista neurológico, este tipo de sueños irreales parece coincidir con la desactivación, durante la fase REM, de la corteza prefrontal, responsable en gran medida del pensamiento lógico. No es un sueño que aparezca con mucha frecuencia —según Domhoff, sólo representaría el 1%— pero, como también afirma este investigador, mucha gente lo ha tenido alguna vez.

Quiero moverme... y no puedo
Estos sueños, muy angustiosos para quienes tienen la mala suerte de padecerlos, ya que suelen desarrollarse al borde de la vigilia (lo que les confiere una espectacular apariencia de realidad), parecen estar relacionados con el relajamiento muscular radical que acontece durante la fase REM. A pesar de que, al despertar, nuestra mente regrese al estado de vigilia, puede ocurrir que la parálisis que caracteriza a este período del sueño (y que parece tener lugar para evitar que nos dañemos durante el estado de inconsciencia) tarde algo más en desaparecer. Según Domhoff, la angustia es la sensación que domina el 15% de los sueños. De hecho, los sueños que producen emociones desagradables superan con mucho (64%) a los que las producen de signo positivo. Una pena, toda vez que soñar es... obligatorio.


Via psicologia-salud.com

Dormir mucho durante el fin de semana perjudica el rendimiento social y escolar

sábado, 7 de noviembre de 2015
La irregularidad de horarios a la hora de dormir, según un estudio reciente de la Universidad Complutense de Madrid, influye negativamente en el rendimiento académico y social, sobre todo en el caso de los adolescentes, entre los que es habitual que duerman un número de horas bastante diferente si es un día entre semana o se trata de fines de semana. Esta irregularidad supondría  un desfase entre su reloj biológico y su reloj social, que a su vez disminuye el rendimiento cognitivo de los jóvenes, que además el estudio apunta, es mayor en el caso de las chicas.

Sobra decir que un descanso de calidad es el ingrediente imprescindible para poder “recargar las pilas” y seguir con las tareas a las que nos enfrentamos diariamente. Durante el sueño, tanto nuestro cuerpo como el cerebro se regeneran, recuperan la energía perdida y se deshacen de toda aquella materia/información que no les resulta de utilidad.


Los adolescentes han admitido dormir hasta unas 3 - 4 horas más los fines de semana para recuperar el “sueño perdido” durante la semana, impidiendo así mantener un hábito de sueño. No es difícil de intuir que de esta manera, aumenta la posibilidad de sentir una mayor somnolencia durante los días entresemanas, produciéndose una dificultad para concentrarse y memorizar los contenidos expuestos en clase. Pero esta no es la única consecuencia de esta “falta de sueño”: sentirnos cansados empeora nuestras relaciones sociales, además de ponernos de peor humor y mermar nuestra paciencia.

El estudio se realizó sobre una muestra de 796 personas de entre 12 y 16 años y la conclusión fue clara: los adolescentes que duermen poco entre semana reservándose este “privilegio” para los fines de semana presentan un menor rendimiento académicoy cognitivo (sobre todo el numérico, espacial, verbal y de razonamiento) en comparación con los jóvenes que duermen de forma más regular. «En las chicas, el "jet-lag" social se relaciona con un peor rendimiento en todas las pruebas de habilidades cognitivas (excepto la prueba de fluidez verbal) y con peores notas académicas», destaca Díaz-Morales profesor de Psicología Diferencial de la UCM y coautor del estudio. Mientras que en los chicos, el sueño irregular está más asociado a un peor rendimiento en pruebas de razonamiento inductivo y de aptitud numérica.

La razón es sencilla: nuestro cuerpo se ajusta siempre a los intervalos de luz e intenta repetir esta dinámica día tras día, si rompemos la rutina, sentimos un mayor cansancio físico y agotamiento mental.

El estudio indica que algunas de las causas que explican este desfase pueden ser el uso de dispositivos móviles que desprenden una mayor cantidad de luz ante la cual se exponen por la noche. De esta manera “confunden” a su reloj biológico, posponiendo así la hora de acostarse. También influyen las actividades sociales como quedar más tarde con sus amigos, practicar un deporte cuando ya ha oscurecido o incluso ver la televisión hasta tarde. Los expertos coinciden: “el sueño perdido no es recuperable” y tenemos que dedicar al descanso, en un colchón adecuado como el Triple Natura Plus el tiempo que se merece...

Via salud.ideal.es

Despertarse varias veces durante la noche, peor que dormir poco

viernes, 6 de noviembre de 2015
Un estudio realizado por investigadores en EEUU concluye que los despertares forzados empeoran nuestro estado de ánimo.

Un estudio dirigido por investigadores del Hospital universitario Johns Hopkins, en Baltimore, Maryland, Estados Unidos, sugiere que despertarse varias veces durante la noche es más perjudicial para los estados de ánimo positivos que conseguir dormir el mismo poco tiempo pero sin interrupción.

Los investigadores estudiaron a 62 hombres y mujeres sanos sometidos al azar a tres situaciones experimentales de sueño en una habitación para investigación clínica: tres noches consecutivas de despertares forzados, con retrasos a la hora de irse a dormir o con sueño ininterrumpido.

Los participantes que se sometieron a ocho despertares forzados y los que se iban a la cama más tarde mostraron menos estado de ánimo positivo y más estado de ánimo negativo después de la primera noche, según los resultados de un cuestionario de evaluación del estado de ánimo administrado antes de la hora de dormir. Se pidió a los participantes que calificaran cómo de fuertes se sentían en una gran variedad de emociones positivas y negativas, como la alegría o la ira.

Los autores dicen que las diferencias significativas surgieron después de la segunda noche: el grupo que tuvo despertares forzosos registró una reducción del 31 por ciento en el estado de ánimo positivo, mientras que el grupo al que se le retrasó la hora de irse a la cama obtuvo un descenso del 12 por ciento en comparación con el primer día. Los investigadores añaden que no encontraron diferencias significativas en el estado de ánimo negativo entre los dos grupos en ninguno de los tres días, lo que sugiere que la fragmentación del sueño es especialmente perjudicial para el estado de ánimo positivo.

"Cuando el sueño se interrumpe durante toda la noche, no existe la oportunidad de pasar a través de las fases del sueño para obtener la cantidad de sueño de ondas lentas que es clave para el sentimiento de la recuperación", dice el autor principal del estudio, Patrick Finan, profesor asistente de Psiquiatría y Ciencias Conductuales de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins.

Aunque el estudio fue realizado en sujetos sanos con experiencia general de sueño normales, Finan cree que los resultados son susceptibles de aplicarse a aquellos que sufren de insomnio. Los despertares frecuentes durante la noche son comunes entre las personas que acaban de ser padres y los trabajadores de la salud de guardia, además de ser uno de los síntomas más comunes entre las personas con insomnio, que constituyen aproximadamente el 10 por ciento de la población adulta de Estados Unidos.

"Muchas personas con insomnio logran dormir a trompicones durante toda la noche y no tienen la experiencia de un sueño reparador", lamenta Finan, quien apunta que el estado de ánimo depresivo es un síntoma común del insomnio, pero cuyas razones biológicas son poco conocidas. Para investigar la relación, él y su equipo emplearon una prueba llamada polisomnografía para controlar ciertas funciones del cerebro y el cuerpo, mientras que los sujetos dormían para evaluar las etapas del sueño.

En comparación con el grupo que se acostó más tarde, los que se despertaban de manera forzada tenían periodos más cortos de sueño profundo de ondas lentas. La falta de suficiente sueño de ondas lentas presentaba una asociación estadísticamente significativa con la reducción del estado de ánimo positivo en los sujetos, dicen los investigadores. También vieron que el sueño interrumpido afecta a diferentes dominios del estado de ánimo positivo; reduciendo no sólo los niveles de energía, sino también sentimientos de simpatía y amabilidad.

Finan señala el estudio plantea que los efectos de la interrupción del sueño en el estado de ánimo positivo pueden ser acumulativos, ya que las diferencias entre los grupos surgieron después de la segunda noche y continuaron el día después de la tercera noche de la investigación. No obstante, estos expertos abogan por realizar más estudios para aprender más sobre las etapas del sueño en personas con insomnio y el papel desempeñado por una noche de recuperación de sueño.


Via diarioinformacion.com

Trastornos del sueño

jueves, 5 de noviembre de 2015
El sueño es imprescindible para una buena salud. Durante el sueño se producen una serie de cambios en el organismo que se traducen en una capacidad adecuada para la actividad diaria. Hasta un tercio de la vida de una persona es sueño.

Los trastornos del sueño se clasifican en trastornos derivados de la cantidad de sueño (hipersomnias e insomnio), en calidad del sueño (parasomnias) y en la secuencia del sueño (trastornos sueño-vigilia).

En relación a la secuencia del sueño, caber recordar que en éste se producen fundamentalmente dos fases. La primera fase, llamada fase no REM comprende desde el paso de adormecimiento, pasando por el sueño ligero hasta un sueño más profundo y reparador. Ocupa un 75% del tiempo. La fase REM (del inglés rapid eye movement) comienza al acabar la fase no REM, y se caracteriza por movimientos oculares rápidos. Ocupa el 25% del sueño de un adulto y es cuando se generan los sueños.

En las personas ancianas las horas de sueño disminuyen hasta 4-6 horas, aumenta el sueño ligero y menos reparador y aparecen más despertares nocturnos.

Cómo se produce

En función del tipo de trastorno del sueño, el mecanismo de producción es diferente. Según la clasificación antes descrita, destacamos

1-Trastornos del sueño por alteraciones en la cantidad
Insomnio:

El insomnio es la dificultad para conciliar o mantener el sueño. Su prevalencia varía entre un 10-40% y llega al 50% en personas mayores de 65 años.

Se clasifica a su vez en insomnio de conciliación o de inicio (forma más frecuente de insomnio. Se tarda más de 30 minutos en conciliar el sueño), insomnio de mantenimiento (por despertares nocturnos frecuentes) e insomnio de despertar precoz.

A su vez, el insomnio puede ser agudo o transitorio, si dura menos de una semana, subagudo o de corta duración, si dura entre una y tres semanas, y crónico, cuando su duración es de más de tres semanas.

Las causas más frecuentes de insomnio crónico son las enfermedades psiquiátricas (depresión, ansiedad...), abuso de sustancias y fármacos (alcohol, cafeína, nicotina, fármacos estimulantes del sistema nervioso central...), enfermedades crónicas (respiratorias como el asma y el EPOC, reumatológicas y el dolor crónico entre las más frecuentes) y el síndrome de las piernas inquietaso el SAOS como alteraciones primarias.
Hipersomnias:

Se define como somnolencia diurna excesiva, hasta un 25% más de las horas normales. Destacan:

Narcolepsia:

A la somnolencia diurna excesiva se asocian ataques de sueño repentino que pueden durar de 30 segundos hasta media hora. Se suele añadir cataplejía que consiste en la pérdida de la fuerza muscular con posible caída al suelo. Estos episodios suelen desencadenarse por una emoción intensa. Son características las alucinaciones hipnagónicas que son imágenes vividas justo antes del ataque de sueño y las parálisis de sueño en las que tras despertarse del sueño existe incapacidad para la movilización

Síndrome de apnea del sueño: durante el sueño se producen pausas respiratorias de más de diez segundos de duración. Se acompaña de hipersomnia diurna.

Asociado a depresión y al abuso de drogas

 2- Trastornos del sueño por alteración de la calidad o contenido
Parasomnias:

Se define como alteraciones en la calidad o contenido del sueño.

Entre ellas, encontramos

Sonambulismo: Consiste en la deambulación de unos minutos de duración con riesgo de caída. Más frecuente en la infancia y tiende a desaparecer durante la adolescencia. Más frecuente en varones con historia familiar de sonambulismo.

Terrores nocturnos:

Episodios de gritos nocturnos y agitación durante el sueño, permaneciendo el paciente dormido. Junto al sonambulismo, el paciente no recuerda a día siguiente el episodio
Pesadillas:

Sueños con alto grado de emotividad que despiertan al individuo de forma brusca. Más frecuentes en la infancia y en adultos, se asocian a ciertos fármacos, enfermedades mentales y deprivación de alcohol.

3- Trastornos del sueño por alteración en la secuencia
Trastornos del ritmo sueño-vigilia:

Existen desfases entre el ritmo de sueño y de vigilia, de manera que puede ser un ritmo avanzado o retrasado, en donde el individuo se despierta más pronto o se duerme más tarde, o el ritmo es desorganizado y se duerme de manera irregular durante todo el día (propio de enfermos encamados) o existe un ritmo cambiante, especialmente ligado a profesionales con turnos laborales cambiantes.
Sintomatología

El insomnio se suele presentar junto a las características descritas anteriormente, irritabilidad, cambios de humor, somnolencia diurna, baja concentración así como cefaleas y crisis de angustia.

Los síntomas de los otros trastornos del sueño ya han quedado descritos.
Diagnóstico

Se basa en un interrogatorio dirigido a determinar las características del sueño del paciente que sufre el trastorno. Es importante preguntar por el patrón del sueño, cómo concilia el sueño, duración del mismo, manera de despertarse, cómo se encuentra durante el día así como los hábitos alimentarios y el ejercicio que realiza. Cabe destacar también el efecto del insomnio en su actividad diaria así como conocer la existencia de somnolencia diurna o no y en que momento. Es útil recoger información de la pareja para completar el interrogatorio. Los antecedentes familiares también son de utilidad para el diagnóstico como los fármacos u otras sustancias de consumo habitual.

Se puede aconsejar al paciente que realice un diario del sueño durante al menos una semana, anotando diariamente los hábitos en relación al sueño, desde la hora en que se acuesta hasta las horas dormidas.

En cuanto a la exploración física, debe ser completa incluyendo una exhaustiva exploración neurológica y cardiopulmonar.

En casos de sospecha de patología asociada, será necesario realizar un análisis de sangre (con petición de hormonas tiroideas y tóxicas) así como en algún caso se realizarán pruebas de imagen como el TAC o la RMN cerebral.

Ante sospecha de SAOS, será necesaria la realización de una polisomnografía.

Si la sospecha es de ansiedad o depresión, existen escalas de valoración que pueden ayudar al diagnóstico.
Tratamiento

Es necesario que antes del uso de fármacos para el insomnio se empleen medidas higiénico-dietéticas para su tratamiento y se reserven los fármacos para cuando éstas fracasen.
Medidas higiénico-dietéticas

    Realizar ejercicio físico regular
    Mantener un ambiente en el dormitorio apto para dormir en cuanto a luz, temperatura, ruido.
    Evitar sustancias excitantes durante el día y sobretodo antes de dormir
    Mantener horarios regulares tanto para ir a dormir como para levantarse
    Cenar ligero como mínimo dos horas antes de dormir
    Evitar las siestas
    No ir a la cama para conciliar el sueño. Es preferible ir a dormir más tarde cuando se tenga sueño, que esperar en la cama a que entre el sueño. Levantarse si no se consigue dormir.
    Evitar ver la televisión en el dormitorio

Si tras realizar estas medidas, el insomnio se vuelve persistente en cuanto a su duración con afectación diurna secundarias, se puede recurrir a la terapia farmacológica. Entre los fármacos con efecto hipnótico destacan las benzodiacepinas, el clometiazol, el zolpidem y la zoplicona. Su uso no se recomienda más de cuatro semanas, y en cualquier caso su retirada debe ser progresiva hasta su retirada completa por la posibilidad de causar insomnio de rebote ante una retirada brusca.

El uso de fármacos antidepresivos con efectos sedantes se reservará para los casos de insomnio asociado a cuadros depresivos.

En casos de SAOS, el tratamiento de elección es el control del peso, evitar bebidas alcohólicas, evitar el tabaco y el uso de CPAP si es necesario.

La narcolepsia se trata a base de estimulantes del sistema nervioso central junto a terapia conductual. Las parasomnias en la infancia no requieren tratamiento farmacológico. Se debe procurar apoyo familiar y sobretodo la prevención de accidentes durante los episodios.

Antes de tomar cualquier medicamento consultar antes con el médico. Los disponen de un servicio de Orientación Médica gratuita 24 horas al día.

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