Cómo debe ser el descanso en los niños

jueves, 30 de enero de 2014

Durante el sueño se reponen energías, se genera gran cantidad de hormonas indispensables para el organismo y se revitalizan los procesos relacionados con inteligencia y memoria, de manera que quitarle horas puede afectar a cualquiera, sobre todo a un niño

¿Sabe usted por qué los bebés duermen más que los adultos? Porque durante el sueño se logra la maduración de su sistema nervioso. Los ciclos de sueño de los recién nacidos son impredecibles, aunque de acuerdo a pediatras y neurólogos deben dormir en promedio 14 horas y media al día, hasta cumplir un año de edad.

Después de su primer cumpleaños un niño dormirá —en promedio— 11 horas en la noche y entre 1 y 2 horas después de la comida; hacia los dos años el sueño nocturno será igual y la siesta durará una hora y media, aproximadamente, mientras que al llegar al tercer año dormirá por la noche sus 11 horas y descansará a lo largo del día una hora.

Pero, ¿qué sucede cuando el chico inicia la etapa escolar? Los hábitos cambiarán drásticamente y con ello las horas de sueño. En nuestros días los horarios escolares se ajustan a las necesidades de los padres, es decir, los niños se levantan más temprano para que sus papás tengan tiempo de dejarlos en la escuela de camino a su trabajo. Inclusive, muchos pequeños (menores de 3 años) entran en las guarderías a las siete de la mañana, lo que implica levantarlos a las 6:30 o antes, de manera que se causa estragos en sus ciclos de vigilia y sueño.

Mary Carskadon, investigadora de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), una de las mayores expertas de sueño infantil del mundo, señala al respecto que “los escolares están en el colegio por la mañana, mientras sus cerebros siguen descansando en la almohada de sus casas por falta de horas de sueño”.

La científica inglesa afirma que los chicos cansados tienen bajas calificaciones, no se desempeñan bien en los deportes y tienen más problemas emocionales que aquellos que sí descansan. “Antes pensábamos que la pérdida de sueño afectaba principalmente al cerebro, hoy es cada vez más evidente que las consecuencias son generalizadas”, afirma la especialista.

Así es, dormir poco o tener sueño interrumpido, por cualquier causa, afecta las capacidades de aprendizaje, concentración y memoria, el carácter se vuelve irritable, y el sistema inmunológico se debilita, lo que puede propiciar que el afectado sea más vulnerable a padecer infecciones.

No obstante, en ocasiones los padres no son concientes de la magnitud del problema y creen que un niño cansado es como un adulto fatigado, y no es así; el mayor se queda dormido, mientras que el chico se vuelve distraído; desvía su atención o hace alboroto para permanecer despierto.
Duérmase mi niño, duérmaseme ya…

Identificar a los padres y a las autoridades educativas como los únicos culpables de la pérdida de sueño de los chicos sería injusto, ya que éstos pueden enfrentar otro tipo de problemas que igualmente afectarán su descanso. Por ejemplo, algunos niños despiertan por la noche y reclaman la presencia de los padres para dormir de nuevo, lo cual se resuelve simplemente con reeducar al chico, nunca con castigos o reprimendas.

A continuación hacemos mención de los trastornos del sueño más frecuentes en los niños:

Sonambulismo. El niño se levanta de su cama y, dormido, hace actividades que pueden ser habituales (caminar por la casa es lo más común); entre los 4 y 8 años es la edad más frecuente de aparición y se resuelve espontáneamente al llegar a la adolescencia.

Bruxismo. Rozar o rechinar los dientes durante el sueño; erróneamente se ha creído que se debe a la presencia de parásitos intestinales, pero en realidad se debe nerviosismo o angustia del infante; debe consultarse al dentista para evitar el desgaste de las piezas dentales.

Somniloquia. Hablar mientras se está dormido, lo cual no constituye ningún problema y no requiere tratamiento.

Narcolepsia. Somnolencia excesiva que le obliga a tener siestas frecuentes de corta duración (10 a 20 minutos) que puede acompañarse de cataplexia (pérdida brusca de fuerza en brazos y piernas); suele ser más frecuente a los 14 años.

Terrores nocturnos. En las primeras horas del sueño, el niño despierta agitado, llorando, sudando y no recuerda nada de lo que le ha causado el malestar. Afecta a 3% de los pequeños y se resuelve espontáneamente en la adolescencia.

Pesadillas. Sueños con experiencia de miedo que generalmente despiertan a quien lo sufre, estando totalmente consciente y siendo capaz de contar lo que ha soñado; ocurren generalmente en las últimas horas de la noche y son más frecuentes en niños entre 3 y 6 años.

Apneas. Estudios científicos indican que 12% de la población infantil en edad escolar ronca, lo cual puede no ser causa de alarma para los padres, pero lo será cuando se presentan apneas (suspensión de la respiración) en el momento del ronquido; la consecuencia es que, de ser frecuente o por periodos prolongados, no se administre oxígeno de forma regular, lo que puede traer trastornos de consideración a corazón y cerebro. Son más comunes en niños con obesidad y sobrepeso.

Ahora bien, los chicos que manifiestan uno o varios de los trastornos del sueño que hemos mencionado, a la mañana siguiente pueden presentar:

    Cansancio.
    Hiperactividad.
    Dolor de cabeza.
    Falta de concentración.
    Irritación de garganta si se ronca o habla dormido.
    Somnolencia.

...Que ya viene el coco...

Investigaciones sobre el sueño en general indican que los niños que no duermen bien tienden a ser adolescentes-problema y sufrirán insomnio cuando sean adultos.

En algunos países europeos se han emprendido iniciativas encaminadas a modificar los horarios de ingreso a las escuelas, pero no han tenido éxito; en México, ni pensarlo. Sin embargo, los padres tienen la posibilidad de cuidar que los hijos tengan mejor sueño y que ello redunde en su salud, física y mental. Estas son algunas medidas que servirán para ello:

    Procurar que los chicos se acuesten a dormir y se levanten siempre a la misma hora.
    En el dormitorio no debe haber televisión, radio o aparatos de juego; habrá otro lugar asignado para su uso.
    No llevar a la cama a los niños después de hacer ejercicio; la energía a tope impedirá conciliar el sueño.
    No dormir con el estómago vacío, pero tampoco lleno; procure la hora de la cena dos horas antes de acostarse.
    El dormitorio debe tener buena ventilación.
    Cuidar que no haya exceso de ruido en la casa cuando el chico vaya a dormir.
    El colchón no debe ser ni duro ni blando.
    Evitar café, te negro y refresco de cola antes de dormir, ya que la cafeína que contienen despeja el sueño.
    Las películas de suspenso o terror alterán el estado emocional; en lo posible evítelas en los pequeños.
    Cada vez que se pueda, acompañe a la cama al pequeño y aproveche el momento para propiciar la comunicación con él, ya sea contándole un cuento o estableciendo breve charla.
    Por ningún motivo administre somníferos o sedantes (productos que favorecen el sueño), a menos que sean prescritos por un médico.

Finalmente, presentamos cómo debe ser el descanso en niños y adolescentes:

Edad    Sueño nocturno (horas)    Siesta (horas)    Horas de sueño totales
1 mes    8.5    8    16.5
6 meses    10.5    4    14.5
12 meses    11    2.5    13.5
2 años    11    2    13
4 años    11    0    11
8 años    10    0    10
12 años    9    0    9
16 años    8    0    8

Via saludymedicinas.com.mx

Obesidad y apnea del sueño

miércoles, 29 de enero de 2014
Las estadísticas son alarmantes: Cerca del 65 % de los europeos padecen de sobrepeso o son obesos, según informan los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades . El número de adultos obesos ( aquellos cuyo índice de masa corporal es de 30 o más) se situaba en un 15 % en el año 1980, y aumentó al 27% en 1999. Más del 15 % de los niños de entre 6 y 19 años de edad presentaban sobrepeso en el año 2000 , tres veces más que en 1980 .

Una de sus causas más comunes es el sedentarismo, Richard Simon , médico especialista en enfermedades del sueño opina que. "Nuestros niveles de actividad física han sufrido un decremento , junto con nuestro gasto calórico , sin embargo, el consumo de calorías no ha disminuido. Cuando reducimos el gasto de calorías pero su ingesta no megua , se produce un aumento de peso . Además de todo esto, "También dormimos menos de lo que solíamos ", añade Simon . " Todas estas características juntas constituyen un modelo perfecto para el aumento de la obesidad. "

Complicaciones:

La obesidad es particularmente grave en los niños . Los centros para el Control y la Prevención de Enfermedades advierten que uno de cada 3 niños europeos nacidos a partir del año 2000 desarrollarán diabetes.

La diabetes no controlada puede acarrear hipertensión arterial y aumento del riesgo de sufrir ataques cardíacos. Además de provocar daños en la vista, en los riñones y en otros órganos vitales.

El problema de la obesidad infantil es una preocupación importante por otras razones, una de ellas es el aumento de la incidencia de la apnea del sueño. Una revisión llevada a cabo durante 20 años sobre enfermedades asociadas con la obesidad en niños de edades comprendidas entre los 6 y los 17 años encontró que se había producido un aumento significativo de altas hospitalarias en una serie de enfermedades relacionadas con la obesidad . La incidencia de la apnea del sueño aumentó en un 436 %.

El problema no es menos grave para los adultos. Se estima que unos 18 millones de europeos sufren apnea del sueño , lo cual se asocia a menudo con el sobrepeso . " A medida que una persona aumenta de peso , especialmente en la zona cercana al cuello , el riesgo de desarrollar trastornos respiratorios durante el sueño aumenta debido a la existencia de una función respiratoria comprometida ", opinan Margaret Moline y Lauren Broch , especialistas del sueño en el New York Weill Cornell Medical Center.

"Si una persona presenta sobrepeso y sufre trastornos respiratorios del sueño , puede que no se encuentre muy motivado para practicar ejercicio o para seguir una dieta. Cuando la apnea provoca somnolencia durante el día , suele ser mucho más difícil iniciar o mantener un programa de ejercicios" . No sólo la obesidad contribuye a la existencia de problemas del sueño tales como la apnea, también puede contribuir a incrementar los niveles de obesidad . Un estudio realizado en 1999 por científicos de la Universidad de Chicago descubrió que la falta de sueño durante varios días puede afectar al metabolismo y alterar los niveles hormonales . Después de restringir a 11 adultos jóvenes sanos de cuatro horas de sueño durante seis noches , los investigadores descubrieron que su capacidad para procesar la glucosa (azúcar ) en la sangre habían disminuido, en algunos casos al mismo nivel de los diabéticos.

Otra investigación siguió a hombres y mujeres sanos, con un índice de masa corporal promedio , la mitad poseía patrones de sueño normales , la otra mitad dormía un promedio de 6 horas y media o menos al día. Las pruebas de tolerancia a la glucosa mostraron que las personas que duermen poco experimentan cambios hormonales que pueden afectar a su futuro peso corporal y a su salud a largo plazo. Para mantener los niveles de azúcar en sangre en niveles normales, el organismo de las personas que no duermen lo suficiente debería ser capaz de fabricar un 30% más de insulina. Ambos estudios fueron dirigidos por la doctora Eve Van Cauter, quien calificó la falta de sueño como " una ruta hacia la obesidad. "

" La investigación de la Dra. Van Cauter demuestra que las personas que no duermen adecuadamente sufren anormalidades fisiológicas que pueden provocar un aumento del apetito y de la ingesta de calorías ", señala Simon . "El nivel de leptina [ una hormona estimulante del apetito ] aumenta en aquellos sujetos que están privados de sueño. Esto sugiere que al menos uno de los factores de la obesidad puede ser este. Debido a que las manifestaciones psicológicas de la fatiga , el sueño y el hambre son similares, a veces nos confundimos y tendemos a comer cuando en realidad estamos necesitados de sueño. La fatiga es una señal de hambre ."

Los expertos indican que existe una serie de patrones que podemos llevar a cabo para bajar de peso:

    Tomar decisiones saludables en lo referente a nuestra alimentación . Evitar las comidas rápidas . Comer más pescado, frutas y verduras , evitar los alimentos ricos en hidratos de carbono o grasas saturadas .
    Practicar ejercicio físico mejorará la calidad de nuestro sueño.
    Examinar nuestro horario de sueño . ¿dormimos al menos 7 horas cada noche ? ¿Nos despertamos sintiéndonos renovados, o letárgicos? ¿Nos despertamos con frecuencia durante la noche?

La falta de sueño se asocia con la diabetes.  Los problemas del sueño son comunes en los adultos mayores obesos o con sobrepeso.  Cerca de la mitad de los adultos mayores que practican ejercicio tres o más veces a la semana mejoran su condición física.  El 77% de los adultos mayores que son obesos padecen algún tipo de problema relacionado con el sueño.

Fuente dranatura.es

Las personas mayores pierden el sueño

martes, 28 de enero de 2014
Conoce las causas del insomnio en adultos mayores.

Mucho se dice que las personas mayores duermen menos, y parece que algo hay de cierto en ese dicho, ya que, según el médico internista Rubén Santoyo Ayala del IMSS de Jalisco, el insomnio puede afectar a 40% de la población mayor a 65 años de edad, y esto en parte es debido a que con el paso del tiempo el ciclo vigilia-sueño va sufriendo alteraciones.

Las causas del insomnio en adultos mayores

1.- Las siestas diurnas. Debido a que muchos de ellos ya no realizan actividades laborales, duermen durante el día y por la noche ya no tienen sueño. Lo idóneo es que duerman de cinco a ochos horas cada noche para alcanzar un buen descanso.

2.- Molestias derivadas de enfermedades crónicas degenerativas como diabetes e hipertensión. Además, afectaciones pulmonares, cardiacas, gastrointestinales, dolor de articulaciones, mal de Parkinson, entre otras.

3.- Las micciones nocturnas. El especialista del IMSS estimó que aproximadamente el 70% de personas mayores se levantan a orinar por las noches, y generalmente al regresar a la cama, tienen dificultad para conciliar el sueño nuevamente.

4.- La ingesta excesiva de medicamentos para controlar ciertos padecimientos también juega un papel importante en el descanso del adulto mayor, dado que entre sus efectos secundarios pueden provocar insomnio o bien somnolencia durante el día.

Santoyo Ayala recomendó a las personas de la tercera edad que se encuentren sin ocupaciones laborales o de otra índole, evitar el sedentarismo realizando actividades como una caminata diaria para que el cuerpo tenga cierto desgaste de energía y no la acumule por la noche.

Igualmente aconsejó evitar la ingesta de cafeína y alcohol, así como los refrescos de cola, y reiteró la importancia de no tomar siestas durante el día sobre todo si se padece de insomnio. Así que para dormir mejor, más ejercicio y menos productos estimulantes.


Via quo.mx

La importancia del descanso

lunes, 27 de enero de 2014


Es importante realizar el ejercicio con unos músculos fuertes y descansados. Descansa cada grupo muscular 48-72h. Analizamos esto y mucho más en este artículo.

Es muy importante entrenar duro, sí, pero muchas personas a causa de sus ganas por ganar masa muscular, piensan que por esforzarse más o ir todos los días al gimnasio, van a conseguir unos mejores resultados. No cometáis este error, la recuperación es parte de vuestro entrenamiento y vamos a explicaros el porqué.

Todos hemos leído muchas veces como realizar correctamente un determinado ejercicio en el gimnasio o que dieta debemos hacer para perder peso, pero muy poca gente se para a pensar en lo importante que puede llegar a ser el descanso en nuestro  desarrollo muscular, ya que esta totalmente ligado a este.

Cuando estamos trabajando un músculo, lo sometemos a un gran  estrés debido a las cargas, y esto hace que sus miofibras se rompan y el músculo quede “dañado” por el esfuerzo al que a sido sometido. Este “daño” será reparado por nuestro organismo mientras no ejercitamos el músculo creando nuevas miofibras más fuertes.

Podemos pensar que entrenando un grupo muscular todos los días puede ser beneficioso para el crecimiento muscular, pero nada más lejos de la realidad. Cuando hacemos esto, lo que conseguimos es una tensión en el músculo y cansarlo demasiado, impidiendo así su desarrollo.

Al entrenar de esta manera y volver al día siguiente a realizar nuestra rutina, entrenaremos con un músculo que aún no esta reparado, estará todavía en la fase en la que se crean nuevas miofibras, y el resultado será que no tendrá la misma fuerza y no va a responder de la misma manera al ejercicio.

Para conseguir lo que queremos con el entrenamiento, es primordial realizarlo con unos músculos fuertes y frescos. Lo ideal es descansar cada grupo muscular entre 48h si es pequeño (biceps, triceps…), y 72h  si es un grupo muscular grande (pectorales, espalda). Aunque este punto es mejor puntualizar un poco más con la lectura de éste artículo realizado por nuestro compañero Arturo “¿Cuánto tiempo tarda un músculo en recuperarse?“.

Además, como siempre, en esta fase de descanso es muy importante la alimentación, ya que sin ella, el músculo no sería capaz de volver a su estado e incluso crecer en masa muscular. Después de un duro entrenamiento, lo ideal es ingerir una buena dosis de proteínas y carbohidratos dentro de la primera hora de post-entrenamiento para darle al músculo toda la energía posible para su rápida y buena recuperación. Si os gusta entrenar duro y buscáis unos músculos fuertes y sanos, el tema de la alimentación después del entrenamiento no podéis pasarlo por alto, y comprobaréis en sucesivos entrenamientos como conseguís una recuperación mucho mas óptima.

Los días de descanso tampoco debemos dejar de lado la alimentación, sería un grave error pensar que por hacer todo perfecto el día del entrenamiento, podemos bajar la guardia los días que no entrenamos. Estos días deben ser similares a los de entrenamiento en cuanto a la alimentación, si cabe, podríamos modificar un poco la ingesta de hidratos de carbono ya que al no realizar entrenamiento no vamos a necesitar una dosis de energía tan elevada, pero sigue siendo muy importante consumirlos.

El otro descanso: el sueño

También son muy importantes las horas de sueño, deben situarse entre 6 y 9 horas, dependiendo de la persona, para conseguir una recuperación total. En este apartado, cabe puntualizar que dormir 8 horas con una mala calidad de sueño no es lViao mismo que hacerlo con una calidad de sueño buena. Existen una serie de consejos para mejorar tu calidad de sueño y así conseguir una mejor recuperación:

    Acostarse más temprano para rescatar sueño perdido no es útil si lo haces mucho antes de lo habitual, 1 o 2 horas antes será suficiente. Trata de evitar dormir demasiado en los fines de semana o en vacaciones, con la escusa de que tienes tiempo para descansar, dormir demasiado tampoco es bueno.

    Si tienes la necesidad de hacer una siesta, intenta evitarla o disminuir la duración de la misma. No duermas más de 20-30 minutos. Ese tiempo es suficiente para que te sientas con energías renovadas, sin interferir con tu sueño nocturno.

    Una combinación de Zinc y Magnesio puede ayudarnos mucho a mejorar nuestra calidad del sueño.
        El Zinc acelera la recuperación del músculo, y tiene efectos antiinflamatorios. Es vital para el crecimiento y el desarrollo hormonal. Además regula la producción de insulina. Lo puedes encontrar en frutos secos, coco, espinacas, copos de avena, arroz y pan integral, verduras como cebolla, ajo, setas judías y perejil, en legumbres como lentejas, alubias y garbanzos, y en alimentos del reino animal, en carnes, huevos y marisco.

        El Magnesio actúa en la contracción y relajación muscular, ayuda a mantener la presión sanguínea normal, baja los niveles de azúcar en la sangre y la resistencia a la insulina provocada por altos niveles de grasas en la sangre. Lo puedes encontrar en frutos secos, arroz integral, soja, dátiles, higos, cacao o germen de trigo. Existen en el mercado algunos suplementos que combinan estos dos minerales en una dosificación óptima para la mejora del sueño, y por lo tanto, nuestra recuperación.

Los estiramientos una vez terminado el entrenamiento son una buena manera de mejorar más la recuperación, de esta forma evitamos tensiones y reactivamos la circulación sanguínea de la zona, y otra, aplicar masajes utilizando algún tipo de aceite o crema especial para estos fines.

Si seguís estas pautas, podéis estar seguros que al empezar vuestro entrenamiento vais a hacerlo con unos músculos fuertes y sanos, en un estado óptimo para someterlos a una dura sesión de entrenamiento y continuar progresando.

Via entrenamiento.com

Trata de dormir de 7 a 8 horas todos los días

domingo, 26 de enero de 2014
Todos necesitamos dormir. Dormir bien por la noche te ayuda a mantener la mente y el cuerpo sanos.

¿Cuánto necesito dormir?
La mayoría de los adultos necesitan dormir entre 7 y 8 horas cada noche. Si tienes problemas para dormir, cambia tus hábitos para que logres dormir el tiempo que necesitas.

Los niños y jóvenes necesitan dormir más que los adultos:

    Los adolescentes necesitan dormir por lo menos 9 horas cada noche.
    Los niños en edad escolar necesitan dormir al menos 10 horas cada noche.
    Los niños en edad preescolar duermen entre 11 y 12 horas diarias.
    Los bebés recién nacidos duermen entre 16 y 18 horas diarias.

¿Por qué es importante dormir lo suficiente?

Dormir suficiente por la noche puede traerte muchos beneficios, por ejemplo:

    Es menos probable que te enfermes.
    Es más probable que te mantengas en un peso saludable.
    Puedes reducir el riesgo de tener presión arterial alta y diabetes.
    Puedes aumentar la capacidad mental y mejorar el estado de ánimo.
    Puedes pensar más claramente y ser más eficiente en el trabajo y en los estudios.
    Puedes tomar mejores decisiones y evitar lastimarte. Por ejemplo, cada año, miles de accidentes de auto son causados por conductores que no habían dormido lo suficiente.

¿Importa cuándo duermo?

Sí. Tenemos un ciclo natural que nos dice cuándo sentirnos cansados o cuándo estar despiertos. La luz del sol cumple un papel muy importante en este ciclo.

Nuestro “reloj biológico” nos hace tener más sueño entre la medianoche y las 7 de la mañana. También nos ayuda a estar más despiertos durante el día, aunque a muchas personas también les da sueño entre la 1 y las 4 de la tarde.

Cuando las personas tienen que trabajar durante la noche, les resulta difícil dormir lo suficiente durante el día. Las personas que viajan a lugares que se encuentran en una zona horaria diferente también pueden tener problemas para dormir.

Estos consejos te pueden ayudar a dormir cuando tienes que:

    Trabajar en el turno de noche
    Controlar los problemas del sueño que ocurren cuando cambias de zona horaria (“jet lag”)

¿Por qué no puedo dormir?
Muchas cosas pueden impedir que te quedes dormido o que sigas durmiendo, como por ejemplo:

    El estrés
    El dolor
    Algunos medicamentos
    La cafeína, que se puede encontrar en el chocolate, en bebidas como el café y en algunos medicamentos
    Los trastornos del sueño para los que no se ha recibido tratamiento, como la apnea del sueño o el insomnio

Si tienes problemas para dormir, cambia tus hábitos para que logres dormir el tiempo que necesitas. Por ejemplo, intenta:

    Tener un horario fijo para dormir
    No tomar cafeína después del mediodía
    Darte un baño caliente antes de dormir para relajarte

¿Cómo puedo saber si tengo un trastorno del sueño?
Algunos de los signos de los trastornos del sueño son:

    Tener problemas para dormirte
    Tener problemas para mantenerte dormido
    Tener tanto sueño durante el día que se te haga difícil hacer ciertas tareas, como manejar un auto
    Roncar fuerte y seguido, tener pausas en la respiración o jadear al dormir
    Dolor o picazón en las piernas o los brazos por la noche, que mejora cuando te mueves o te haces masajes en la zona.

Si tienes alguno de estos signos, habla con un doctor o una enfermera. Es posible que necesites hacerte pruebas para ver si tienes un trastorno del sueño o para ver si necesitas tratamiento.

Para aprender más sobre los trastornos del sueño:

Toma acción

Hacer cambios pequeños en los hábitos diarios puede ayudarte a dormir el tiempo que necesitas.

Cambia lo que haces durante el día.

    Haz ejercicio durante el día y no antes de ir a dormir.
    No consumas alimentos ni bebidas con cafeína (como café, té, soda o chocolate) después del mediodía.
    Si tienes problemas para dormir por la noche, limita las siestas a menos de 1 hora.
    Si tomas alcohol, hazlo sólo en moderación. Es decir, no más de 1 trago al día para las mujeres y no más de 2 tragos al día para los hombres. El alcohol puede hacer que uno no duerma profundamente.
    No comas mucho antes de ir a dormir.
    Deja de fumar. La nicotina de los cigarrillos puede hacer que te resulte más difícil dormir.

Crea un buen ambiente de descanso.

    Asegúrate de que tu habitación esté oscura. Si hay luces de la calle cerca de tu ventana, intenta poner cortinas que bloqueen la luz.
    Mantén tu habitación tranquila.
    Mantén los aparatos electrónicos, como televisores y computadoras, fuera de la habitación

Ten hábitos fijos a la hora de dormir.

    Acuéstate a la misma hora todos los días.
    Duerme la misma cantidad de horas todos los días.
    No comas, hables por teléfono, leas ni mires la televisión en la cama.
    No pienses en tus preocupaciones a la hora de dormir.

Si aún estás despierto después de estar en la cama más de 20 minutos, levántate y haz algo relajante hasta que te dé sueño.

Si estás preocupado porque tienes problemas para dormir, habla con el doctor.
Habla con el doctor o la enfermera si tienes alguno de los siguientes signos de un trastorno del sueño:

    Ronquido fuerte y seguido
    Pausas en la respiración mientras duermes
    Problemas para despertar por la mañana
    Dolor o picazón en los brazos o las piernas por la noche, que mejoran cuando te mueves o te haces masajes en la zona
    Problemas para mantenerte despierto durante el día

Incluso si no crees que tienes estos problemas, habla con el doctor si te parece que tienes algún problema para dormir.

Haz un diario de sueño (disponible sólo en inglés) durante una semana y enséñaselo a tu doctor. El doctor te puede sugerir diferentes hábitos para la hora de dormir, o tal vez te recomiende medicamentos para tratar los trastornos del sueño. Habla con el doctor antes de tomar medicamentos para dormir que no necesiten receta médica.

Via healthfinder.gov

Un peligroso trastorno del sueño

sábado, 25 de enero de 2014


¿Ronca mucho? Tenga cuidado: es uno de los signos principales de un trastorno que puede conducir a enfermedades crónicas graves, incluyendo diabetes o enfermedades del corazón.

En un esfuerzo por ayudar a los que sufren de apnea obstructiva del sueño (OSA, por sus siglas en inglés) a identificar y combatir la enfermedad, Royal Philips Electronics anunció que examinará a un millón de personas en todo el mundo para detectar OSA, durante el transcurso de los próximos cinco años.

El programa de Philips, el cual es consistente con su compromiso declarado de mejorar el acceso a la atención de la salud y salvar vidas, va a incluir la realización de exámenes en América del Norte, Europa y Asia.



El programa utiliza una evaluación de riesgos en línea que se encuentra en el sitio web de Philips del Día Mundial del Sueño. A las personas que tienen síntomas o que consideran que pueden estar en riesgo, se les recomienda tomar el examen de evaluación de riesgos en línea. Una vez completo, el mismo informará el nivel de riesgo de OSA y les recomendará que hagan un seguimiento con su médico.

 “La apnea obstructiva del sueño le roba salud a quienes la padecen, y los pone en el camino hacia enfermedades potencialmente mortales”, dijo Brent Shafer, CEO de Philips Home Healthcare Solutions.

Según Shafer, “nuestro objetivo es utilizar nuestras soluciones innovadoras para ayudar a las personas que sufren de OSA a identificar y combatir este trastorno tan grave”.

La apnea obstructiva del sueño es uno de los trastornos del sueño más comunes, y afecta a aproximadamente cinco a seis por ciento de la población adulta. Se caracteriza por un estrechamiento o cierre de la vía aérea superior, lo que dificulta la respiración durante el sueño.

El sueño a menudo es enlistado como el “tercer pilar de la buena salud”, junto con la dieta y el ejercicio. Investigaciones de Philips sugieren que más de dos tercios de todas las personas con apnea del sueño no son diagnosticadas.

Causas más común

-Ronquido alto frecuente

-Pausas al respirar o jadeos en busca de aliento

-Obesidad

-Quedarse dormido regularmente en distintas situaciones, tales como leyendo, mirando televisión o conduciendo

-Presión arterial alta

 “Hay tres pasos importantes para ayudar a las personas con OSA: conocimiento, diagnóstico y tratamiento. Cada uno es parte integral de la mejora de la calidad del sueño y la salud general de las personas de todo el mundo”, dijo el Dr. Lee-Chiong, Director Médico de Enlace de Philips Home Healthcare Solutions. “El compromiso de Philips ayuda a las personas a dar el primer paso para la concientización de su riesgo de OSA”.

Via medicamagazine.com

El descanso en la adolescencia

viernes, 24 de enero de 2014
El sueño en la adolescencia sigue siendo una actividad biológica primordial, esto no significa que sea menos que en etapas posteriores, pero durante el descanso nocturno ocurre un fenómeno fisiológico decisivo en la maduración humana: la liberación de la hormona del crecimiento.

Además, la pubertad, etapa sujeta a una incesante sucesión de cambios físicos, que transforman el cuerpo de la niñez a la adultez, necesita de las bondades que proporciona el sueño, ya que durante el mismo se produce la regeneración celular y en definitiva tiene lugar una importante función restauradora del organismo.

 Por otro lado existen evidencias de que dormir facilita la fijación de los contenidos en la memoria a largo plazo y por consiguiente es una actividad facilitadora del aprendizaje. Cuanto más descansados estamos, más motivados nos sentimos, la autoestima y la creatividad aumentan, y nos desenvolvemos mejor en la vida cotidiana.

Existe una alta incidencia en la población de adolescentes que experimentan cansancio diurno, falta de concentración, irritabilidad etc. ¿Provocan los cambios de la edad más necesidad de sueño? ¿O por el contrario se trata de una falta de adaptación a las nuevas y menores demandas del organismo provocadas por el crecimiento? No parece ser así, además en períodos libres de rutinas un adolescente duerme una media superior de tiempo que en los días laborables.

La clave está en la dinámica que se va adquiriendo en la pubertad temprana, la incipiente maduración propicia la autonomía de los jóvenes y esto hace que decidan prolongar las actividades hasta largas horas de la madrugada, desechando los requerimientos y consejos adultos: ver la tv, estar conectados al pc, videojuegos, adoptar horas de estudio inadecuadas etc.

Cuando llega la hora de despertarse temprano, la somnolencia y el cansancio están presentes inevitablemente y hay algo más, se intenta suplir la falta de sueño compensándolo en el fin de semana, lo que hace que finalmente cuando llega de nuevo el lunes no se tenga sueño a la hora de ir a la cama, llegando a un punto que el propio reloj biológico se descontrola.

Debemos esforzarnos más que nunca en esta larga etapa en concienciar a los más jóvenes que descansar por la noche no es secundario, ni se debe sustituir por otras actividades, por lo que se debe trabajar con ellos en la higiene del sueño, siguiendo unas pautas que se recomiendan como normal general para tener un descanso adecuado:

• Equipo de descanso: En las etapas de crecimiento, el equipo de descanso es una pieza fundamental para contribuir al desarrollo saludable. Un colchón de firmeza media, que aporte la temperatura adecuada durante el sueño y adaptable son las condiciones básicas que debe reunir un equipo de descanso.
• Abandonar actividades estimulantes al menos dos horas antes de ir a dormir: una sobre estimulación en el último cuarto del día, hace que nuestro cerebro experimente un nivel de activación no apto para el sueño.
• Controlar las horas de sueño extra los fines de semanas
• Evitar la ingesta de cafeína por la tarde: hay que limitar la ingesta de cafeína después de comer.

Via salud.ideal.es/