La importancia de dormir bien ¿Cómo puedo mejorar mi sueño?

sábado, 17 de octubre de 2015
Según la Organización Mundial de la Salud, un adulto debe dormir entre 7 y 8 horas cada noche para garantizar su bienestar físico y psicológico. Esta recomendación, que muchas veces pasamos por alto, tiene mucha más importancia de la que a simple vista puede parecer.

¿Cómo suele ser tu sueño habitual? ¿Sueles dormir bien, o por el contrario sueles tener problemas? ¿Y hoy, cómo has dormido? Estas preguntas, inofensivas a simple vista, esconden mucha más importancia de la que parece. La calidad de nuestro sueño tiene mucho que decirnos acerca de nuestro funcionamiento físico y psicológico.

¿Qué nos pasa cuando no dormimos bien?

A nivel físico, todos hemos notado las consecuencias que una mala noche trae al organismo, y más aún si las malas noches han ido encadenándose; nos sentimos cansados, sin ganas de realizar esas actividades que tanto nos gustan, como salir a dar una vuelta, salir a cenar o realizar deporte.

A la vista está que la falta de sueño debilita nuestro organismo. Es más, aquellas personas que duermen menos de 6 horas cada noche tienen más riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

A nivel psicológico es bien fácil, también, reconocer las consecuencias de una o varias malas noches: nuestro cerebro se vuelve improductivo y aquellas actividades que necesitan concentración y atención se vuelven demasiado densas y pesadas.

¿Por qué es importante dormir bien?

De la misma forma que nuestro déficit de sueño reparador se refleja en nuestras actividades físicas y mentales, dormir placenteramente también deja huellas. Algunas de estas huellas son perfectamente apreciables a corto plazo, otras de ellas lo son a largo, mientras que otras se basan en su carácter preventivo.

Una buena calidad del sueño establece una renovación física y emocional necesaria, porque:

-A nivel físico, el cuerpo recibe el descanso necesario para afrontar otro frenético día de actividad. Esto es más importante si cabe en el caso de los niños; en las etapas de sueño se genera la hormona del crecimiento por lo que podemos decir que mientras duermen, ¡crecen!

-A nivel cerebral, el sueño permite ordenar la información aprendida durante todo el día; deshecha aquella que no sirve, y codifica aquella significativa. El sueño, por tanto, es especialmente importante en estudiantes y otras personas que necesitan de su memoria para desempeñar funciones.

Por si esto fuera poco, un estudio realizado por Nedergaard y colegas en la Universidad de Rochester ha demostrado que dormir frena el deterioro del cuerpo y del cerebro; cuando dormimos, nuestras células se contraen y dejan más espacio entre ellas, espacio que ocupa el líquido cerebroespinal.

Este líquido es el encargado de expulsar las proteínas y residuos neuronales, residuos entre los que se encuentran aquellos vinculados a las demencias. Podemos afirmar, por tanto, que dormir limpia nuestro cerebro y lo previene de enfermedades como el Alzheimer y otras demencias.
¿Cómo puedo mejorar mi sueño?

Una vez concienciados de la importancia que tiene dormir bien, es muy fácil llegar a formularnos la siguiente pregunta: ¿Qué podemos hacer para mejorar nuestra calidad de sueño?.

Existen algunas recomendaciones que pueden ayudarnos a ello. Por ejemplo:

-Establecer una rutina de sueño es esencial para conseguir un sueño ordenado. Esta rutina pasa por calcular un número de horas de sueño (entre 7 y 8) que deberemos respetar día sí y día también, y programar el horario de nuestros días para llevarlo a cabo.

De la misma manera, tendremos también que determinar a qué hora nos vamos a acostar y a qué hora nos vamos a levantar. Sea entre semana o sea fin de semana, deberemos cumplir este horario con las mínimas variaciones posibles.

–Intentar dormir del tirón. Las horas de sueño programadas deben ser seguidas. Dormir a ratos quita mucha calidad al sueño. Es mejor dormir menos horas del tirón, que muchas horas intermitentes. Si queremos hacer siesta, debe ser corta y en las horas centrales del mediodía.

–Evita tomar bebidas estimulantes una vez pasado el mediodía. Cámbialas por bebidas calmantes. Evita, también, tomar alcohol por la tarde y noche.

-Procura que tu habitación sea un espacio agradable para ti. Mantén el orden y procura que la temperatura se sitúe alrededor de los 18-20º. No tengas ordenadores conectados. Sus ondas pueden afectar a tu sueño.

-En los momentos previos, realiza actividades relajantes que no requieran demasiada concentración y que puedas terminar con facilidad.

-Si sientes que tienes muchos pensamientos en la cabeza y estos pueden entorpecerte el sueño, escríbelos; de esta manera, la mente quedará liberada y esto te ayudará a dormir mejor.

Podemos aplicar estos consejos poco a poco, aceptando que sus aplicaciones y resultados mejoran con la práctica. De esta forma, notaremos como a medida que pasan los días vamos consiguiendo un sueño más reparador. Y esto, sin duda, quedará reflejado en nuestro día a día, tanto a nivel físico como mental.
Nota del Editor

Completamos el artículo ofreciendo para su descarga en PDF una breve guía producida por el Consejo Editorial de Educación Pública del Royal College of Psychiatrists (Londres), que bajo el título “Dormir bien”, nos ofrece un recorrido por los diferentes aspectos del sueño, tanto sano como patológico, además de algunas buenas prácticas para su mejora. Si te gusta este recurso déjanos un mensaje y/o valora su utilidad.

Fuente psicopedia.org

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